
ALEXANDER KAZAKOV / AFP
El 3 de septiembre de 2025, Vladimir Poutine y Xi Jinping se encuentran antes de un desfile militar en Pekín, conmemorando la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial.
La posición de Rusia
A medida que la guerra en el Medio Oriente continúa, dos grandes potencias, Rusia y China, observan la situación desde posiciones diferentes. Mientras Rusia se mantiene al margen debido a su aislamiento internacional y su relación con Irán, la guerra le da a Moscú la oportunidad de beneficiarse de precios en alza de los hidrocarburos.
Desde que comenzó el conflicto, los precios del petróleo han superado los 100 dólares por barril por primera vez desde su invasión a Ucrania en 2022. Esto representa un ingreso adicional significativo para Rusia, cuyo petróleo supera los 90 dólares por barril, un aumento del 60%.
Además, la inestabilidad en el suministro de petróleo, ya que el estrecho de Ormuz está casi cerrado, ha aumentado la dependencia de India en el crudo ruso, que ha subido a 1.2 millones de barriles diarios.
La guerra en Ucrania en segundo plano
La guerra en el Medio Oriente desvía la atención internacional de la invasión en Ucrania, lo que podría resultar en una falta de recursos para la defensa ucraniana. Los aliados de Kiev están reorientando sus esfuerzos, dejando un escenario favorable para Rusia. Según Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, “hasta ahora, el único ganador en esta guerra es Rusia”, lo que le permite financiar su ofensiva en Ucrania.
La perspectiva china
En contraste, China, el mayor importador de petróleo del mundo, ve la situación de manera más preocupante. Dependiendo del petróleo del Medio Oriente para aproximadamente el 50-55% de su consumo, cualquier inestabilidad puede tener graves repercusiones. Con el riesgo de que el suministro se convierta en un gran problema, China sigue comprando petróleo a precios reducidos, especialmente de Irán.
Sin embargo, el modelo económico chino, basado en la producción industrial, enfrenta riesgos significativos ante un aumento en los costos de energía.
Llamados a la paz
Aunque las reservas estratégicas de petróleo de China son suficientes para tres meses, la necesidad de estabilidad es prioritario. China’s emissario para el Medio Oriente, Zhai Jun, ha hecho un llamado para que todas las partes cesen las hostilidades. El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, también expresó que la guerra “nunca debió ocurrir”.
Al mismo tiempo, China no tiene interés en posicionarse abiertamente contra Estados Unidos. No se involucra en conflictos internacionales de forma activa, limitándose a declaraciones en conferencias de prensa.
Un momento crucial
Con un importante cumbre diplomática entre China y Estados Unidos programada para el 31 de marzo, el momento es sensible. Cualquier avance agresivo podría complicar esta relación crítica, especialmente dado el contexto de la inestabilidad en el Medio Oriente.
Pekín, aunque distante, sigue atento a los desarrollos, evaluando su posición en un mundo donde el equilibrio de poder continúa cambiando.


