
Por primera vez en más de tres años, el desfile de Chanel tuvo lugar en el Grand Palais como parte de la Semana de la Moda de París.
El emblemático edificio de exposiciones estuvo cerrado por renovaciones importantes y abrió sus puertas a tiempo para los Juegos Olímpicos. En honor a la casa de moda francesa que ayudó a financiar la obra, una de las entradas principales pasó a llamarse Gabrielle Chanel.

En medio de la luminosa sala con cúpula de cristal había una enorme jaula blanca de la que colgaba un columpio en el centro. “Siempre quisieron encerrarme en una jaula”, decía Gabrielle Chanel en una tarjeta expuesta en los asientos de los invitados. “Nunca quise a nadie más que el que construí para mí”.
La colección primavera/verano 2025 se creó esta temporada sin dirección creativa. Aún no se ha determinado el sucesor de Virginie Viard, cuya sorpresiva renuncia se anunció en junio de este año.

Por lo tanto, lo que se exhibió no fue una nueva visión creativa, sino más bien una colección que pretendía demostrar la sólida artesanía de los talleres de Chanel. Además de los obligatorios trajes de tweed, había numerosos elementos de plumas en cuellos y bordes, velos transparentes que se llevaban sobre los hombros, combinados con sandalias de plataforma gruesas. El espectáculo terminó con la actuación de la cantante y actriz Riley Keough. Se balanceó en medio de la jaula e interpretó la canción ‘When Doves Cry’ de Prince. (dpa)






