
El gobierno sigue adelante con la implementación de las reformas del Pnrr y en el consejo de ministros esperado a última hora de la mañana tras la sala de control del plan, lleva a examen final los decretos legislativos sobre servicios públicos locales y sobre hospitalización científica e instituciones de tratamiento además del nuevo Código de Contrataciones anunciado en los últimos días. No solo eso: sobre los servicios locales, un hito crucial para que las reglas de competencia estén cerradas a finales de año, el texto que se examinará hoy es en algunos aspectos más rígido que el aprobado en octubre por el gobierno de Draghi, y incluye los ferrocarriles generales y el transporte público de cercanías en la grilla de nuevos límites a las asignaciones sin competencia.
Se trata de una elección costosa para amplios sectores de la mayoría, que empezando por la Liga siempre se han opuesto con éxito a las más ambiciosas hipótesis de reforma en la liberalización de los monopolios locales desde los primeros intentos en 2008. Pero dictada por un intenso enfrentamiento con la Comisión Europea, que también prosiguió en los últimos días mientras la Cámara y el Senado desestimaban los dictámenes en tiempo récord. Sin embargo, se mantiene la exclusión explícita para la electricidad y el gas natural.
Los nuevos límites a las cesiones internas, es decir, la forma casi exclusiva en que las entidades encomiendan los servicios públicos locales sin licitar a sus filiales, están en el centro de la reforma. En resumen, las nuevas reglas apuntan una vez más a transformar el hábito interno de un hábito universalmente seguido a una excepción que debe justificarse.
Para alcanzar este objetivo, se prevé que los acuerdos con cesiones directas se basen en “una motivación cualificada que dé cuenta expresamente de las razones por las que no se recurre al mercado”. En la práctica, las entidades deberán detallar las ventajas en términos de costos, calidad del servicio, inversiones e impacto en las finanzas públicas que se obtendrían al no elegir al administrador por licitación. Esta motivación también debe tener en cuenta los “resultados obtenidos en cualquier gestión interna anterior”. La resolución se publicará en el sitio web de la Anac (y no en el Observatorio de los servicios públicos locales como se prevé en el primer texto) 60 días antes de iniciar el contrato de servicios con el contratista. Las autoridades reguladoras de cada sector deberán identificar los costos de referencia y los indicadores mínimos de calidad del servicio, y elaborar los esquemas estándar de los planes económico-financieros y licitaciones.
Hasta aquí el diseño general. En la que, no obstante, también caerán expresamente los ferrocarriles regionales y el transporte público de cercanías, y esta es la novedad más importante. En consecuencia, por ejemplo, cuando expiren las actuales concesiones, las ciudades tendrán que intentar demostrar que es más cómodo y útil que los tranvías y autobuses abandonen el mercado. La tarea puede ser complicada por razones opuestas. Para el Ayuntamiento de Roma, por ejemplo, no sería fácil justificar la elección de continuar con Atac también a la luz de “los resultados obtenidos en la gestión anterior” (la compañía cerró 2021 con una pérdida de 44,9 millones, el doble que 2020); pero parece igualmente difícil argumentar el “fallo de mercado” en ciudades donde el transporte, neto de la crisis de la pandemia, siempre ha molido beneficios como sucedió en Milán con ATM (el grupo perdió 16 millones en 2021, frente a -48,5 millones de 2020).



