
En el Tour el danés demuestra que se ha recuperado del terrible accidente sufrido en la Vuelta al País Vasco. El esloveno tendrá que gestionar más la carrera si quiere completar el doblete tras el Giro
Tadej Pogacar toma la delantera, gana Jonas Vingegaard. Qué espectáculo ayer en el Macizo Central. Ahora lo tenemos claro: el danés está de vuelta y una vez más este Tour de Francia se jugará entre ellos dos. Tadej tenía un plan, separar a todos para asegurar su maillot amarillo, pero no había tenido en cuenta a un Vingegaard tan animado. Me gusta mucho Tadej porque no se salva, porque enciende la carrera, porque hace muy pocos cálculos, pero si quiere volver a ganar el Tour de Francia debe empezar a estudiar bien las próximas etapas y con el máximo atención. Tengo la impresión de que cuando las cosas no salen como él quiere, el esloveno se confunde. Tiene un arma mortal: el cambio de ritmo, incluso ayer cuando salía a 32 kilómetros de meta nadie podía resistirle, pero ¿no sería mejor esperar a la siguiente subida? También en este caso los últimos 1.000 metros eran muy empinados y seguramente habría logrado alejarse de todos, tal vez sólo logrando llegar a la meta. Quizás pensó que Vingegaard no podía ir tan rápido. El caso es que hoy, en mi opinión, tiene algunas certezas menos.


