
Entre los ganadores del máximo premio individual del fútbol Cruyff, Beckenbauer y Zidane repitieron actuaciones en los banquillos. Muchos otros, sin embargo, han fracasado o ni siquiera lo han intentado…
Al desearle todo lo mejor a Fabio Cannavaro en su nueva aventura en Croacia al frente del Dinamo Zagreb, se podría pensar que la victoria del Balón de Oro -el italiano lo ganó en 2006 tras el fabuloso Mundial de Alemania- nunca será definitiva. Fue un Factor X, por así decirlo, para aquellos que ganaron ese trofeo y luego decidieron en su segunda vida profesional seguir una carrera como entrenador. Al revisar el cuadro de honor de los ganadores, la sospecha es que se trataba más bien de una especie de maldición, tal vez brujería, sin duda un hechizo que, con muy raras excepciones: Johan Cruijff, Franz Beckenbauer, Zinedine Zidane y, en parte, también Alfredo Di Stéfano. – siempre ha constituido de algún modo un lastre. El CV de Cannavaro está ahí para ilustrarlo. El campeonato conquistado en China con el Guangzhou Evergrande emite -en el panorama futbolístico mundial- una luz tenue y lejana, posteriormente silenciada por intentos fallidos: el atropello con la selección china, las breves y contradictorias experiencias con Benevento en B y Udinese en A, los cuales duraron varios meses.
