
Dos cervezas antes de subir a un avión y ni una gota más: esa es la propuesta con la que Ryanair espera tener menos problemas con los pasajeros ebrios. ¿Pero es también una buena idea? ¿Y es realmente tan grande el problema? Pilotos y azafatas que ya han vivido algunas cosas cuentan la historia. “Se puso agresivo y me llamó ‘perra’ cuando le quité su botella de licor”.
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