
En 2019, Brujas optó por una pista de patinaje de hielo artificial. Tenía que ser una alternativa ecológica porque una pista de patinaje real es demasiado cara y contaminante. El cambio fue recibido con mucha tibieza en su momento. Pero una encuesta de satisfacción realizada por la ciudad de Brujas a finales de año muestra que la experiencia sobre el patinaje es y sigue siendo muy mala. “La pista de patinaje no tiene una buena puntuación. Vamos a solucionarlo. Las técnicas y los métodos de fabricación del hielo hoy en día son completamente diferentes a los de hace cinco o seis años”, afirma el concejal de Turismo de Brujas, Minou Esquenet.


