
El campeón italiano: “Me siento muy afortunado. ¿Me preocupa dejar de fumar? Por un lado quiero que esta vida termine, porque quiero hacer algunas cosas más antes de tener una familia”
La respuesta más sincera, aquella en la que Federica Brignone revela su esencia de campeona y entendemos cómo a sus 34 años -no siendo una joven, hablando de esquí- la esquiadora italiana parece cada vez más fuerte, competitiva y consumada, es única uno: «Puedo ser malo conmigo mismo, muy malo. Soy muy duro conmigo mismo. Por ejemplo, si me equivoco en una mañana de entrenamiento, si no estoy contento con lo que hago en la pista o no estoy satisfecho conmigo mismo, por la tarde llego al gimnasio y me digo: ahora quiero sentirme mal. Es decir: quiero entrenar hasta enfermarme, destruirme con el entrenamiento. Me parece una manera “positiva”, constructiva de pensar y actuar, como cuando voy a la pista y me quedo ahí hasta dar mil vueltas como quiero. Me canso del trabajo. Me castigo y me recargo así.”
