
La emergencia en los Reds obligó al técnico alemán a tomar decisiones y no se lo pensó dos veces a la hora de lanzar la promoción de 2003. En sólo cinco partidos el norirlandés le pagó con intereses y ahora puede convertirse en titular habitual.
Desde hacía al menos tres años, Pep Lijnders, segundo de Jürgen Klopp, llevaba presionando al técnico del Liverpool para que confiara en un joven en el que había visto algo especial: Conor Bradley. Lo especial que podría ser el norirlandés de 20 años, ni siquiera su mayor admirador podría haberlo predicho. En su primera titularidad en la Premier League con el Liverpool, Bradley terminó con una asistencia en 82 minutos en el campo. En su segunda titularidad, la última joya de la Academia de los Reds lo hizo aún mejor: gol, dos asistencias y premio al mejor jugador del partido en la victoria por 4-1 en Anfield contra el Chelsea, con el cálido público del Liverpool animándolo como lo hacen con sus héroes. Bradley jugó tan bien que algunos críticos han aventurado que él debería ser el lateral derecho titular del Liverpool, y no Trent Alexander-Arnold, el mismo jugador que, hasta su lesión a principios de enero, los críticos querían ser titular habitual para Inglaterra en el Campeonatos de Europa. Sí, el primer impacto de Bradley con el primer equipo de los Reds fue así de sensacional.
