
A sus 18 años ya está en la selección alemana y está batiendo todos los récords de precocidad, pero pide un gran sueldo. Y los amarillos y negros, reconocidos por sus jugadores jóvenes, esta vez corren el riesgo de perder al potencialmente más fuerte.
Corcoveando. El Borussia Dortmund se arriesga a marcar un sensacional gol en propia puerta, precisamente en el campo en el que suele rendir mejor: los jugadores jóvenes. A lo largo de los años, el club amarillo y negro siempre los ha identificado rápido, pagándoles poco y revendiéndolos por mucho. Pulisic, Dembelé, Haaland o Sancho son solo algunos de los pasados jugadores que alcanzaron cotas muy altas en el Dortmund. Y el Borussia se movió anticipándose a los competidores también en Moukoko. Tomada el 13 de mayo de 2016, cuando apenas tenía 11 años, los amarillos y negros lograron arrebatárselo al St. Pauli que en cambio le había acogido nada más llegar procedente de Camerún. Ahora, sin embargo, el club corre el riesgo de perderlo al final de la temporada en una transferencia gratuita. Porque esperó demasiado antes de decidir asegurarlo con un rico contrato.


