
“Estaba más delgada que nunca y más fuerte que nunca. Pero aparte de eso, me sentí muy infeliz”, dijo la estrella del pop.
Billie Eilish ha advertido sobre los peligros de las dietas extremadamente restrictivas y ha reflexionado sobre sus propias experiencias con la imagen corporal y la salud.
“No me di cuenta de lo infeliz que era”
En una entrevista en el podcast Fresh Air de NPR, la cantante habló sobre el momento en que intentó controlar su peso y cómo afectó negativamente su bienestar emocional. “Hace unos años estuve en un viaje de salud realmente intenso y perdí mucho peso”, explicó el joven de 23 años. “Estaba más delgada que nunca y más fuerte que nunca. Pero fuera de eso, me sentía extremadamente infeliz y no me daba cuenta de lo infeliz que era. No es divertido vivir así”.
Entre el odio a uno mismo y la aceptación
La artista ya había hablado abiertamente en el pasado de sus desafíos con su propia imagen corporal. En 2019, había contado su experiencia con una lesión en la cadera que desencadenó un episodio depresivo en su juventud. “Me puso en un agujero”, recordó a Rolling Stone. “Básicamente sentí que merecía sentir dolor”.
En 2023, Eilish volvió a reflexionar sobre el impacto de esta época en Vogue. Tenía la sensación de que su cuerpo la estaba “iluminando”, es decir, manipulándola. El odio a sí misma en su adolescencia fue alimentado principalmente por la ira contra la imagen que tenía de sí misma. “Tuve que pasar por un proceso y aprender que mi cuerpo es parte de mí. Y que no quiere hacerme daño”, afirmó el músico.
Además, la cantante ha hablado en entrevistas anteriores sobre las dificultades para soportar la presión externa de las expectativas. En 2021, respondió a las críticas de una portada de “Vogue” en la que presentaba un nuevo look: revelador y ceñido a la figura.
Hasta ahora, la californiana vestía principalmente ropa holgada, lo que, según explicó, era un mecanismo de protección frente a evaluaciones externas. En un anuncio de Calvin Klein destacó que nadie tiene derecho a juzgar el cuerpo de otra persona, porque nadie sabe qué hay debajo de su ropa.


