
Según Sercu, el poeta urbano debería ser ante todo una figura de conexión, pero esto va en contra del lenguaje utilizado por Vlaams Belang. “Elijo renunciar a mi poesía oficial de ciudad. Porque creo que es necesario, pero también porque no quiero que mis poemas aporten nada a la normalización de la participación de la extrema derecha en las juntas directivas”, afirmó.
