El Filottrano BCC representa un punto de referencia social y financiero para un área de competencia compuesta por 33 municipios entre las provincias de Ancona y Macerata, donde están operativas 19 sucursales. Hoy en día, el tejido económico en el que opera el banco está muy diversificado respecto a 1952, cuando nació gracias al compromiso de un grupo de agricultores y empresarios locales con el objetivo de ayudar a las familias, trabajadores y pequeñas empresas de Filottrano, que no tener acceso al crédito ordinario.
Tras los buenos resultados registrados en 2023, también en 2024 el banco presentará un balance que el director general, Samuele Ubertini, define como “excelente”: los activos bajo administración crecieron un 7% respecto al año anterior hasta 1.265 millones , los préstamos sustancialmente estables en torno a 610 millones, así como el beneficio neto a 9,5 millones, el patrimonio neto aumentó a 85 millones, el Cet1 alcanza el 23%, el Npl en términos netos se mantuvo en 0,7%. “El 70,5% del ahorro recaudado se convirtió en crédito para la economía real – subraya el director general -. El 63% está destinado a familias y el 37% a empresas, en particular al pequeño comercio y actividades manufactureras”.
La huella social perdura a través de diversas iniciativas de apoyo al territorio, a través de la caridad y la aportación de aportaciones en los sectores sanitario (se acaban de distribuir 6 desfibriladores a otros tantos municipios, ndr.) y asistencial, educación, deporte, arte-cultura y el medio ambiente. Un espacio importante está dedicado al microcrédito: en 2008, el banco activó un acuerdo con la Cáritas diocesana, que tiene la tarea de interceptar situaciones de posible exclusión social en las que intervenir concediendo pequeños préstamos; un proyecto que complementa el de un banco ético, que brinda la posibilidad al ahorrador de firmar una libreta de depósitos sabiendo que el monto se utilizará exclusivamente para la provisión de financiamiento a entidades que operan en el sector social o para la comunidad. El banco también está comprometido en el frente medioambiental, tanto a través del desarrollo de productos de inversión y financiación verdes, como en la gestión de los impactos directos de sus actividades: hoy el 100% de la energía que necesita el instituto proviene de fuentes renovables.
2024 fue también el año en el que se superaron ampliamente los umbrales de 5.000 afiliados (un tercio de los cuales tienen menos de 45 años) y 40.000 clientes. “Es la fotografía de un banco sólido, perfectamente integrado en el territorio y en crecimiento – subraya el director general -. Seguimos contratando (hay 178 empleados y, entre ellos, 164 también son socios, ndr.) y esta es la señal más clara de cuál es nuestra huella y lo que queremos ser para el territorio”.
Mi.Ro.



