
De la Serie D con el Fortis Juventus en el Johan Cruijff Arena. En el medio un camino hecho de estudio, filosofía y conexiones con su Toscana. Vitaliano Bonucelli: “Me dio la tesis con dedicatoria, si gana la Champions la vendo!”
Para llegar a Barga, en el corazón de la Toscana, se atraviesan mitos y leyendas. Una vez pasada Lucca y sus murallas, comienza el camino que bordea el río Serchio. Un pequeño cañón donde se entrelazan casas y puentes, como el de Maddalena. Construido en una noche por el mismísimo Diablo, convocado por un capataz desesperado por el retraso de las obras, los habitantes afirman que girarse a observarlo una vez pasado el coche atrae maldiciones. A continuación, el camino serpentea entre casas de piedra, bosques verdes dignos de los mejores cuentos de hadas sobre gnomos y los Alpes Apuanos, que observan desde arriba el movimiento del río. Aquí estamos en Barga. A finales del siglo XIX, en esta zona Giovanni Pascoli, entonces profesor universitario, encontró de nuevo su nido familiar. La misma tierra donde siglos antes gobernó Ludovico Ariosto para recuperar un territorio controlado por bandoleros. Con el tiempo, Barga acogió a un filósofo que hoy dirige el Ajax, el Cruijff y el Totalball Club. Entre mitos y leyendas. “Si mañana Francesco decidiera dedicarse a la política, dentro de unos años sería Primer Ministro”, nos dice Paolo Galardi, entrenador de porteros. ¿Dónde podría haber nacido Farioli si no en esta zona de la Toscana?

