
Según él, el incidente ocurrió el 29 de septiembre en el espacio aéreo internacional. “Dos Su-27 armados ‘interceptaron’ un RC-35 de la Fuerza Aérea Británica. En un momento, uno de esos aviones rusos disparó un misil cerca del avión británico. La interacción entre las tres aeronaves duró 90 minutos”.
Rusia admitió el incidente. Moscú dijo que fue una “falla técnica” y que se está llevando a cabo una investigación. El ministro británico calificó el incidente de “potencialmente peligroso”.
Los vuelos de patrulla británica sobre el Mar Negro se suspendieron inicialmente, pero ahora se han reanudado con escolta de cazas.

