
En el GP de Hungría, el Cavallino se llevó otra derrota, para el jefe de equipo Binotto debido a un bajón en el rendimiento del auto. Pero la elección de neumáticos duros, tras otros cuestionados en Montecarlo y Silverstone, es un tercer episodio que hace discutir a los aficionados más que problemas de fiabilidad o manchas al volante de Leclerc y Sainz.
Giusto Ferronato
31 de julio de 2022 | 21:24
– Milán
La F1 se va de vacaciones y con ellas también las esperanzas mundiales de Ferrari. ¿Cómo podemos seguir hablando de posibilidades de campeonato mundial cuando la brecha de Charles Leclerc en la clasificación con Max Verstappen ha aumentado a 80 puntos con 9 carreras para el final? Max podría quedarse de vacaciones en las próximas tres carreras en Bélgica, Holanda y Monza y volver a Singapur con la certeza aritmética de seguir estando en lo más alto de la clasificación. Obviamente no lo hará, es una paradoja. Por otro lado, es un hecho que después del estupendo éxito de Zeltweg, que había reavivado el entusiasmo de Ferrari, en Le Castellet y Hungaroring Leclerc reunió la miseria de sólo 8 puntos, contra los 50 de Max… ¡remontada! En Francia un error del piloto, que se llevó toda la culpa. Ayer, una elección cuestionable de neumáticos, más atribuible al muro corto, incluso si el director del equipo, Mattia Binotto, atribuyó la “responsabilidad” más al F1-75, que inexplicablemente no funcionó como se esperaba.

