
Un fotógrafo destinado al salto de altura tiene intuición, se mueve y capta mejor que nadie la esencia de Usain Bolt, un showman al que ganar no le bastaba…
Corrió y luego corrió rápidamente hacia la plataforma de salto de altura, donde lo habían enviado ese día, 14 de agosto de 2016. Habiendo cerrado su fuga repentina, Cameron Spencer regresó a las calificaciones de salto de altura, envió sus experimentos a la redacción y lo hizo. No lo pienso más. Hasta que en cierto momento de la tarde recibió un mensaje de su esposa, también fotógrafa de Getty Images, y también una de las cuarenta corresponsales de la agencia en los Juegos Olímpicos de Río. “Todo el mundo sigue hablando de ti, creo que tú tomaste la foto de los Juegos”. No fue la primera vez que una foto de Cam se volvió viral. Justo el mes anterior, en un partido de la liga australiana de rugby entre los Penrith Panthers y Cronulla Sharkse, Spencer había capturado para siempre un gato negro, en el aire, corriendo por la banda. Pero eso fue sólo suerte. Cameron releyó el mensaje de su esposa, sonrió y se concentró en su raza. No tuvo tiempo de volver a mirar el material hasta bien entrada la noche, en el hotel. Sólo entonces comprendió que Cassie tenía razón: la apuesta había dado sus frutos, aquella era una foto difícil de olvidar.
