
Los rusos parecen haber aprovechado una nueva fuente para su ejército: los yemeníes. Se trata de cientos de hombres que fueron atraídos al frente en Ucrania con falsos pretextos. También existe un paralelo con los muchos norcoreanos que ahora están luchando: son una lucrativa moneda de cambio para sus propios regímenes. “Un soldado así cuesta 2.000 dólares al mes. Puede quedarse con 200, el resto va al Estado”.
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