
El juicio por el asesinato del rapero de Maasmechelen Massimo De Luca se está convirtiendo cada vez más en una caricatura. Hay gritos y gritos en el pasillo. Aplaudida también. El acusado es tratado como “cerdo” y “pedazo de mierda”. Los propios testigos deciden qué preguntas quieren responder y cuáles no. Algunos incluso deciden por sí mismos cuándo termina su testimonio.
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