Airbnbs ilegales en Marsella: ¿Justicia o desvío de responsabilidades?
Recientemente, la ciudad de Marsella ha estado en el centro de la controversia sobre las propiedades de alquiler tipo Airbnb que operan ilegalmente. A pesar de las expectativas de la municipalidad de imponer sanciones ejemplares, las decisiones del tribunal civil han mostrado un enfoque menos severo.
Condenas y sanciones insuficientes
El 24 de noviembre, el tribunal civil de Marsella dictó sentencia tras reconocer que algunas propiedades estaban, efectivamente, fuera de la ley. Sin embargo, las condenas resultaron ser mucho más suaves de lo previsto. En lugar de las 100,000 euros por apartamento que había solicitado la ciudad, las multas fueron significativamente menores. Un médico de Périgueux fue multado con 150,000 euros por un edificio completo, un monto que contrasta con los 1.4 millones solicitados. A su vez, otro propietario recibió una condena de 76,500 euros por cuatro apartamentos.
Deber de regresar a alquileres a largo plazo
Los propietarios condenados tienen ahora la obligación de regresar a la modalidad de alquiler a largo plazo en un plazo de tres meses, con sanciones financieras en caso de incumplimiento. Esto marca un intento por parte de las autoridades de recuperar el control sobre el mercado de la vivienda en la ciudad.
¿Una señal de impotencia municipal?
El hecho de que los montos impuestos disten considerablemente de lo que se había solicitado ha generado diversas reacciones. Me Xavier Demezoy, abogado defensor de una de las partes, expresó su satisfacción, resaltando que la sentencia no cumplió con el objetivo disuasorio que la ciudad había buscado, especialmente con las elecciones municipales a la vista.
La lucha contra la ilegalidad en el sector
La administración municipal estima que cerca del 50% del parque de alquileres está afectado por irregularidades, señalando que 6,000 de los 12,900 inmuebles dedicados exclusivamente al turismo operan sin cumplir las normativas vigentes. A consecuencia de esto, el gobierno local ha intensificado las operaciones para erradicar estas prácticas, incluyendo la desactivación de “cajas de llaves” en espacios públicos y la implementación de requisitos más stringentes para la autorización de cambios en la propiedad.
Desde 2021, cualquier propietario que desee cambiar la modalidad de uso de su apartamento necesita una autorización específica. Esta se concede únicamente si el propietario también ofrece una propiedad similar en alquiler tradicional dentro de la misma área. Además, los dueños de viviendas principales pueden alquilar sus propiedades solo hasta 90 días al año desde este año.
Control y supervisión del alquiler turístico
Para garantizar el cumplimiento de estas normativas, la ciudad ha constituido una brigada de control, compuesta por agentes autorizados que examinan las ofertas disponibles en diversas plataformas de alquiler. Esta iniciativa busca preservar la disponibilidad de viviendas en la ciudad, donde la presión sobre el mercado inmobiliario sigue en aumento.
Posicionamiento de Airbnb y la presión local
Frente al endurecimiento de las condiciones de alquiler, Airbnb ha defendido su modelo argumentando que los límites impuestos son una solución adecuada para ciudades con alta presión habitacional, como Marsella, donde el 11% de los hogares en el barrio histórico del Panier son meublé touristiques.
La situación en Marsella plantea preguntas críticas sobre el equilibrio entre la regulación del alquiler económico y la necesidad de ofrecer viviendas accesibles para residentes. La continuidad del debate será fundamental para dar forma a la legislación futura en cuanto al turismo y la vivienda.
