
ARFID: Un Trastorno Alimentario Poco Conocido
El ARFID, acrónimo de “Avoidant Restrictive Food Intake Disorder” (Trastorno por Restricción o Evitación de la Ingesta Alimentaria), es un trastorno de la conducta alimentaria que se manifiesta a través de la evitación y la restricción de alimentos. Este trastorno, que afecta principalmente a niños, fue incorporado en el DSM-5 en 2013, lo que marcó su reconocimiento oficial en el ámbito médico y psicológico.
Qué es el ARFID
El ARFID no se trata de simples preferencias alimentarias o dificultades comunes en la infancia. Mientras que estas suelen resolverse con el tiempo, el ARFID implica una aversión persistente a ciertas texturas, colores, olores o temperaturas de los alimentos, lo que puede conducir a una ingesta calórica insuficiente y a diversas carencias nutricionales.
Señales de Advertencia del ARFID
Existen varios signos que pueden indicar la presencia de ARFID en un niño:
- Ingesta alimentaria reducida: El niño consume muy pocos alimentos.
- Satiété rápida: Se siente lleno rápidamente y no desea comer más.
- Evicción de ciertos alimentos: Puede rechazar grupos completos de alimentos.
- Peso bajo: Aunque algunos niños con ARFID pueden tener un peso normal o incluso ligero sobrepeso.
- Inicio temprano de síntomas: Normalmente se manifiesta antes de los dos años, a menudo durante la introducción de alimentos sólidos.
- Néofobia alimentaria: Temor a probar nuevos alimentos, que si perdura, puede complicar la selección alimentaria.
- Rigidez: Dificultad para aceptar cambios en los hábitos alimentarios.
Diagnóstico del ARFID
Para diagnosticar el ARFID, un profesional de la salud evaluará tres perfiles:
- Pequeños comedores: Niños que no encuentran interés en la comida y se sacian rápidamente.
- Miedo a vomitar o asfixiarse: Comportamientos fóbicos asociados a la ingesta alimentaria.
- Hipersensibilidad a texturas y olores: Los niños son muy sensibles a diferentes aspectos de los alimentos.
Para un diagnóstico adecuado, también se deben observar:
- Pérdida de peso o retraso en el crecimiento.
- Dependencia de suplementos alimenticios o alimentación por sonda.
- Impacto negativo en la interacción social o escolar.
- Exclusión de otros trastornos alimentarios o condiciones médicas.
Tratamiento del ARFID
El tratamiento del ARFID debe ser personalizado y puede incluir hospitalización en casos graves, así como un enfoque multidisciplinario que involucre pediatras, nutricionistas, dietistas, psicólogos y terapeutas del habla.
Además, los padres juegan un papel crucial en la rehabilitación, siendo fundamental su compromiso y apoyo durante el proceso. Suele ser beneficioso contar con la guía de profesionales que pueden ayudar a establecer hábitos alimentarios saludables desde una edad temprana.
ARFID en Adultos
Es interesante notar que el ARFID no solo afecta a niños. Algunos adultos pueden experimentar este trastorno, ya sea porque no fue diagnosticado en su infancia o debido a experiencias traumáticas relacionadas con la alimentación, como un episodio de asfixia.
Conclusión
La concienciación sobre el ARFID es vital para garantizar que los niños que lo padecen reciban el apoyo y tratamiento adecuados. La identificación temprana de los síntomas permite prevenir complicaciones y fomentar hábitos alimentarios saludables que perduren a lo largo de la vida.




