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El Misterio del Gusto: ¿Por qué Algunas Personas Odian la Coriandro?
Unsplash / Chandan Chaurasia
La coriandro es una hierba que ha dividido opiniones en todo el mundo. Mientras que algunos la consideran esencial en sus comidas, otros la ven como un veneno culinario. En este sentido, el debate acerca del sabor de esta planta aromática está lleno de matices, desde su frescura hasta su poder abrumador. Pero, ¿por qué hay quienes detestan este ingrediente tan común en la cocina mundial?
La respuesta puede estar en la genética. La coriandro posee un sabor que evoca, para muchos, notas de jabón o incluso de insectos aplastados. Un estudio realizado en 2012 en California reveló que las personas que no soportan la coriandro tienden a expresar un gen llamado OR6A2, el cual está relacionado con receptores gustativos y olfativos sensibles a ciertos compuestos químicos presentes en la hierba.
Genética y Gusto: Un Vínculo Sorprendente
Las investigaciones han mostrado que la percepción del sabor está profundamente influenciada por nuestra herencia genética. Por ejemplo, el Dr. Philippe Pouillart, un nutricionista reconocido, ha explicado que la respuesta a los sabores se relaciona con reacciones químicas en el cerebro. Esto significa que lo que puede resultar agradable para una persona, puede ser completamente desagradable para otra.
La coriandro contiene aldehídos, que son compuestos también presentes en productos de limpieza y jabones. Esto se traduce en que quienes tienen el gen OR6A2 más activo pueden no solo encontrar que esta hierba tiene un sabor desagradable, sino que esa sensación se intensifica al percibir la fragancia fresca de la coriandro. Así, la combinación de genética y química transforma la experiencia culinaria de maneras sorprendentes.
Influencia Cultural en la Percepción del Sabor
La cultura también desempeña un papel crucial en nuestra relación con la comida. Si bien la genética ofrece un marco biológico, la exposición a ciertos sabores desde la infancia puede determinar nuestras preferencias. Investigaciones han demostrado que si tus padres desprecian la coriandro, es muy probable que tú también lo hagas. En un análisis de gemelos, se constató que un significativo porcentaje de verdaderos gemelos comparten aversiones gustativas, lo que sugiere que el gusto puede ser heredado.
No obstante, el impacto de la cultura es también significativa. Un estudio de 2012 identificó que la aversión a la coriandro varía enormemente entre diferentes grupos étnicos. Mientras que un 21% de los asiáticos del Este y un 17% de los caucásicos pueden rechazarla, las proporciones son mucho menores entre otras comunidades. Por ejemplo, solo un 4% de los hispánicos y un 3% de los medio orientales la detestan.
Técnicas para Aceptar la Coriandro
Si te encuentras en el bando de quienes no toleran esta hierba, hay esperanzas. John Prescott, un investigador experto en sabores, sostiene que es posible acostumbrar tu paladar a la coriandro. Una técnica que recomienda es combinarla con sabores que sí te gusten, como el dulce o el salado. Con el tiempo, tu cuerpo puede comenzar a reaccionar de manera más positiva hacia este ingrediente desafiante, permitiéndote disfrutar de platos típicos sin el temor de encontrarte con la temida hoja verde.
Conclusiones sobre el Gusto y la Coriandro
Evidentemente, la percepción del sabor, y en particular la relación con la coriandro, es un fenómeno multifacético que abarca desde la genética hasta la cultura. La próxima vez que te enfrentes a un plato adornado con esta hierba, recuerda que tus gustos no son solo producto de decisiones personales, sino también de tu herencia genética y experiencias culturales. Por lo tanto, ya sea que ames o odies la coriandro, estás en buena compañía: hay un mundo entero de técnicas y perspectivas que puedes explorar para disfrutar de las delicias de la gastronomía.




