
A veces, una frustración personal conduce a una idea dorada. Christophe Lecoco (40) le resultó molesto que sus hijos ya no pudieran nadar con la escuela. Entonces el comerciante de vinos estaba buscando una solución creativa. Resultado: una piscina móvil de al menos 12 metros en el patio de la escuela. El interés es inmenso. “¿En realidad solo necesitas un tazón de agua para aprender a nadar a un niño?”
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