La pasión de Julie Picard por las plantas
La **pasión** de Julie Picard por las **plantas** remonta a sus **jóvenes años** pasadas en el campo. Desde pequeña, comienza a crear un **herbario**, una práctica que la acompañará a lo largo de su vida. Al llegar a la adultez, decide formarse de manera seria: “Tuve la suerte de vivir en el campo y disfrutar de la **naturaleza** a diario. Tenía un gran jardín, por lo que pude observar las plantas desde que era pequeña. Realicé la formación de **cuejador** con **Le Chemin de la Nature**, un organismo en París. La formación es muy completa; en dos años, abarqué 49 módulos. Luego, completé con una formación en la escuela de plantas medicinales de Lyon, a distancia”, detalla.
El impacto en la educación
Julie enseña en escuelas rurales, habitualmente en puestos temporales debido al cierre de clases. “Este año, tenía niños de **CE1**. El año que viene, cambiaré de nuevo. Sin embargo, logré implementar un **proyecto pedagógico** en la escuela de **Piney** (Aube). Con la ayuda de la Liga de la Enseñanza y de **Graine Grand Est**, lideré un proyecto enfocado en la **biodiversidad**. Los niños observaron que casi no había vida en nuestro patio. Decidimos quitar el asfalto, plantar un seto, y construir refugios para **insectos**, **pájaros**, **murciélagos** e incluso para **erizos**”, explica la joven docente. Este proyecto ha transformado el espacio escolar y la percepción de los estudiantes sobre su entorno. “Ahora, me traen semillas de todo lo que comen. ¡Quieren plantar todo!”, agrega con entusiasmo.
Las riquezas de la recolección
Julie Picard recolecta la mayoría de las plantas que utiliza en el medio salvaje. “Tengo un gran **huerto** y algunas flores, pero no cultivo mucho. Es principalmente **recolección salvaje**”, afirma. Utiliza las plantas de manera diaria. “Cada mañana, preparo mi **termosa** de tisana para llevar a la escuela. Cocino mucho con plantas; cuando salgo a caminar, recojo y utilizo. Existe una gran variedad de sabores, es maravilloso redescubrir todos aquellos que no conocemos. Ya hago mezclas de tisanes, **siruetos**, **macerados**… Es muy amplio, pero me tomo el tiempo para hacerlo bien. Desde el punto de vista medicinal, lo uso cuando estoy enferma, como ahora para tratar mi **resfriado**”, añade.
El placer de recolectar
Para llevar a cabo sus **recolecciones**, sale entre dos a tres veces a la semana, a menudo acompañada de sus **perros**: “Recolectar es un proceso largo, pero es un verdadero **placer**. Es vital para mí. Incluso cuando voy en coche, reconozco las plantas al borde de la carretera y me detengo!”, explica Julie.
Emprendiendo un nuevo camino
En marzo pasado, decidió dar un paso adelante y creó su **microempresa**, “Fées des bois”. Ofrece **paseos botánicos**, talleres de cocina y remedios caseros. “Propongo tres tipos de paseos: unos para aprender a reconocer las plantas, otros para realizar remedios como los **macerados oleosos**, y finalmente talleres de recolección y cocina. Esta actividad complementa las salidas que animaba de manera voluntaria con la asociación **Nature et Complicité** en **Dosnon** (Aube). Tenía tanto gusto al transmitir que era evidente avanzar más”, confiesa.
La regulación del herborismo
El **oficio** de herborista ya no está oficialmente reconocido en Francia desde la abolición del **diploma** en 1941. Julie es consciente de esta realidad: “La regulación es muy estricta. Comprendo que exista, ya que las plantas son poderosas. Pueden causar interacciones con tratamientos y pueden ser peligrosas si no se conocen”. Aunque esto limita algunas actividades comerciales, prefiere trabajar dentro del marco legal. “Por ahora, animo talleres. Más adelante, me gustaría vender productos, pero hay restricciones. Por ejemplo, no se pueden utilizar ciertos términos médicos; a veces resulta frustrante”, añade.
Compromiso con la naturaleza
El compromiso de Julie con las plantas no es solo personal, sino también **social**: “Vivimos a mil por hora, incluso los niños. En ocho años, he visto cambios preocupantes en su **atención**. Enseñarles a escuchar y observar les beneficia, y a mí también”. Reconocer el canto de un pájaro, observar la vida en un **seto**, diferenciar las plantas silvestres… son experiencias que reconectan con lo esencial. “Una vez que comienzas a involucrarte, no puedes retroceder. Es un mundo infinito y maravilloso”, enfatiza.
Un futuro prometedor
Hoy en día, Julie no planea detenerse. Su empresa, aún en proceso de estructuración, empieza a tomar forma. También desea ofrecer formaciones más avanzadas sobre el reconocimiento de plantas, la recolección ética y los usos tradicionales. La idea es transmitir un conocimiento accesible, respetando la **naturaleza** y el marco regulatorio.
Desarrollo de productos locales
Además, tiene en mente desarrollar una gama de productos a base de plantas locales, recolectadas con cuidado y transformadas de manera artesanal: tisanes, **balsamos** o **sales** de hierbas silvestres. Para ello, está considerando obtener un **estatus oficial** que le permita asegurar su actividad, manteniendo fidelidad a sus valores.
Un camino que florece
Este proyecto germina lentamente, al ritmo de las **estaciones**, pero Julie lo nutre con determinación. Al igual que en su labor educativa, sabe que las semillas sembradas hoy darán sus frutos mañana.

