
CARLOS FABAL / AFP
Vista aérea de una zona degradada de la selva amazónica cerca de territorios indígenas de Altamira, en el estado de Pará, Brasil, el 13 de junio de 2025.
En un momento donde el **cambio climático** se presenta como una amenaza latente, el **gobierno brasileño** ha compartido buenas noticias sobre la disminución de la **deforestación** en la Amazonía. Según informes oficiales, la deforestación en la Amazonía brasileña ha disminuido un **11%** en un año, alcanzando su cifra más baja desde 2014. Este dato se da en un contexto en el cual Brasil se prepara para acoger la **COP30** en noviembre en Belém.
Brasil alberga aproximadamente el **60%** de la Amazonía, considerada la **selva tropical** más grande del mundo, desempeñando un papel crucial en la **absorción de dióxido de carbono** (CO2), uno de los principales gases de efecto invernadero responsables del calentamiento global. A pesar de los avances, es importante mencionar que, según investigadores, la deforestación solamente contribuye en un 10% a las **emisiones de gases de efecto invernadero**; el 90% restante proviene de las **energías fósiles** que seguimos utilizando, lo que refuerza la urgencia en la reducción de actividades contaminantes para frenar la aceleración del calentamiento global.
Quarta baja consecutiva
Dentro del periodo comprendido entre agosto de 2024 y julio de 2025, se han deforestado 5,796 km² de la Amazonía brasileña, la cifra más baja en **once años**. Comparado con el año anterior, donde se registraron 6,518 km² de deforestación, esto representa una disminución del **30%**. Este es el cuarto año consecutivo de descenso, basado en datos que se recopilan mediante **satélites** del sistema PRODES del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).
“Reducir la deforestación a cero para 2030”
Desde su retorno al poder en enero de 2023, el presidente **Luiz Inácio Lula da Silva** se comprometió a **erradicar la deforestación** en Brasil para el año 2030. La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, afirmó: “Cuando obtenemos un buen resultado, debemos enfrentar el siguiente desafío. No podemos quedarnos con los laureles. Nuestro objetivo es reducir la deforestación a cero para 2030”.
Durante el mandato del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), la deforestación había **aumentado un 75%** en promedio en comparación con la década anterior. Alexandre Prado, de WWF-Brasil, expresó su optimismo al afirmar que Brasil está recuperando su liderazgo ambiental, demostrando que es posible combinar **desarrollo económico** y **protección ambiental**.
Sequías e incendios
La disminución de la deforestación se ha logrado a pesar de la **sequía** excepcional que afectó al Brasil el año pasado. Esta sequía, relacionada con el **cambio climático**, ha favorecido la proliferación de incendios que se han tornado en una de las principales causas de deforestación, según el gobierno brasileño. Joao Paulo Capobianco, secretario ejecutivo del Ministerio de Medio Ambiente, declaró: “Si la situación no hubiera sido tan grave con respecto a los incendios el año pasado, probablemente habríamos visto los números más bajos desde que comienzan los registros”.
Datos preliminares de otro sistema de recopilación de datos por satélite, **Deter**, han indicado un aumento del 4% en la deforestación en el mismo periodo de agosto de 2024 a julio de 2025. Esto plantea interrogantes sobre la fiabilidad de las tendencias actuales.
Lula apoya un proyecto de exploración petrolera en Amazonía
Durante la COP30, Lula pretende demostrar que Brasil puede ocupar un papel protagónico en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, a pesar de que los datos ambientales son positivos, ha sido criticado por numerosos **ecologistas** debido a su apoyo a un proyecto de exploración **petrolera** en la Amazonía. La semana pasada, la agencia de vigilancia ambiental *Ibama* dio luz verde a la empresa **Petrobras** para comenzar la exploración en un bloque a 500 kilómetros de la desembocadura del Amazonas.
Ante las críticas que lo acusan de hacer una inversión en combustibles fósiles que contradice sus ambiciones ambientales, Lula ha defendido que los ingresos del petróleo podrían financiar la transición energética. Sin embargo, este argumento también ha llevado a cuestionamientos sobre una aparente contradicción en su política ambiental.
En conclusión, la disminución de la deforestación en la Amazonía brasileña representa un positivo paso adelante en la lucha contra el cambio climático, no obstante, quedan muchos desafíos por delante. La resistencia de la naturaleza y la presión del desarrollo económico se entrelazan en un desafío complejo que requerirá decisiones firmes y sostenibles para el futuro del planeta.


