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Certains passent leurs champignons à l’eau ou les nettoient à l’aide d’un chiffon ou d’une brosse.
**CUISINE** – Imagínate que has regresado de una excursión al bosque o del mercado, con un **panier** lleno de **champiñones** frescos. Mientras te preparas para cocinar una deliciosa **omelette**, te das cuenta de que los champiñones están cubiertos de **tierra** y **suciedad**. Entonces, surge la pregunta: ¿qué método es el mejor para limpiarlos sin perder su increíble **sabor**? Algunos cocineros los pelan, otros los limpian con un paño, los enjuagan bajo el agua o emplean un cepillo. Vamos a **explorar** cuál es la técnica más adecuada para mantener su frescura y evitar el **desperdicio**.
La respuesta a este dilema no es sencilla, ya que incluso los **chefs** tienen opiniones diferentes sobre el tema. Como menciona un artículo de **The Guardian**, la discusión sobre la limpieza de los champiñones ha suscitado **debates** entre los expertos culinarios.
El medio británico se ha enfocado en la **creencia** generalizada de que al enjuagar champiñones, estos pueden absorber **agua**, alterando su sabor y liberando líquido al cocinarlos. Sin embargo, las pruebas científicas desmienten esta teoría.
5 a 10 segundos bajo el agua no van a hacer la diferencia
En un experimento realizado por Harold **McGee**, autor de *The Curious Cook*, se pesaron 252 gramos de champiñones frescos, que luego se sumergieron en agua durante **cinco minutos**. Después de secarlos, se pesaron nuevamente, revelando que habían aumentado a 258 gramos. Esto equivale a **1/16 de cucharadita** de agua adicional por champiñón. Si cinco minutos pueden resultar en esta pequeña cantidad, entonces cinco a diez segundos de enjuague bajo agua corriente no deberían marcar una gran diferencia.
Si aún te preocupa que el agua pueda afectar la textura de los champiñones, existe la opción de limpiarlos utilizando un **paño** limpio y ligeramente húmedo o papel absorbente. Es recomendable cortar la parte más sucia del tallo, que tiende a acumular más tierra. Para las áreas difíciles de acceder, como los pliegues bajo el sombrero del champiñón, puedes recurrir a un cuchillo, un cepillo suave o incluso un pincel.
Respecto a la **peladura**, muchos chefs consultados por *The Guardian* sugieren que es mejor evitarla. La única justificación para pelar los champiñones sería si la parte inferior es densa y dura. En tal caso, solo se debería retirar la parte dañada. Si los champiñones han estado en el refrigerador más tiempo del recomendado, no es motivo para desecharlos. En cambio, deberías “darles otra oportunidad y pelar la capa superior con un cuchillo pequeño”, aconseja Conor **Spacey**, un chef irlandés comprometido con la lucha contra el **desperdicio de alimentos**.
En resumen, aunque puede haber **diferencias** culturales y personales en la forma de limpiar los champiñones, es esencial encontrar un equilibrio para mantener su **sabor** original. Si decides lavarlos, sólo asegúrate de hacerlo brevemente para evitar cualquier impacto en su **frescura** y disfrutar de este delicioso ingrediente en tu cocina. Al final, lo más importante es que los champiñones se mantengan **frescos**, sabrosos y listos para elevar cualquiera de tus platos a un nivel más delicioso.


