
“Los perros de asistencia son realmente súper perros”, dice Kees sobre el título de su libro. “Yo también tengo perros como hobby y es agradable cuando se desempeñan bien. Pero para estos perros y sus dueños es muy importante que les vaya bien, porque un error puede tener consecuencias importantes”.
Eso no significa que los perros de servicio siempre hagan todo a la perfección. Al principio, el perro y el dueño deben aprender a trabajar juntos como equipo. “Y siguen siendo perros, a los que a veces les gusta olfatear y distraerse”, explica Kees.
Toma tus propias decisiones
Según Kees, la diferencia entre un perro de asistencia y un perro normal es que el perro de asistencia tiene que pensar por dos. “Un perro así realmente tiene que tomar decisiones. Por ejemplo, si me paro en el borde de una plataforma y digo “sigue caminando”, el perro debe poder pensar: “Hasta aquí y no más”. De lo contrario, estaré abajo”.
Kees también ve cómo los perros de asistencia ayudan contra la soledad. No sólo porque hacen compañía a su jefe, sino también porque facilitan el contacto con los demás. “A alguien que antes tenía poco contacto con su entorno, de repente se le pregunta: ‘Qué bueno que tengas un perro guía'”.
Debby Buis de Hoorn sabe mejor que nadie cómo un perro de asistencia puede cambiar tu vida. Poco a poco se quedó ciega y lleva más de veinte años paseando con perros guía. Su labrador negro Tarki está siempre a su lado. “Si voy sólo con un bastón, necesito mucha más energía”, afirma.

