Amnesty International condena la represión de las protestas chiitas en Pakistán
Amnesty International ha denunciado la respuesta brutal de Pakistán frente a las protestas chiitas que surgieron tras la muerte del líder supremo de Irán, Ali Khamenei. La organización destacó que esta represión ha resultado en la pérdida de varias vidas, con al menos 26 muertos reportados en todo el país.
Contexto de las Protestas
Las manifestaciones comenzaron en varias ciudades importantes, incluidas Skardu, Gilgit, Karachi, Islamabad, Lahore y Peshawar. Estas movilizaciones se desencadenaron luego de ataques de Israel y Estados Unidos que llevaron a la muerte de Khamenei. La indignación popular se vio exacerbada por la respuesta violenta de las fuerzas de seguridad.
Uso Desproporcionado de la Fuerza
Babu Ram Pant, subdirector regional de Amnesty International para Asia del Sur, expresó su preocupación sobre el uso de munición letal por parte de las fuerzas de seguridad. “Los manifestantes tienen el derecho a reunirse pacíficamente y expresar su desacuerdo, incluso en momentos de tensión”, subrayó. Pant insistió en que las fuerzas de seguridad deben mostrar compromiso con la protección de la vida y la salvaguarda de las asambleas pacíficas.
La organización hizo hincapié en que, en caso de que algunos manifestantes actúen de manera violenta, la ley requiere que se evalúen las situaciones de forma individual, utilizando la fuerza solo cuando sea absolutamente necesario.
Demandas de Investigación
Amnesty International ha exigido una investigación “exhaustiva, independiente, imparcial y efectiva” sobre las muertes y las lesiones ocasionadas por las fuerzas de seguridad. Pant enfatizó que las familias de los fallecidos y los heridos tienen derecho a un recurso legal.
Detalles sobre las Víctimas
Los informes indican que, en Karachi, por lo menos diez manifestantes fueron asesinados y 96 resultaron heridos cuando invadieron el consulado de Estados Unidos. Se ha reportado el uso de disparos contra los protestantes, con muchos de los heridos presentando heridas por bala al ser admitidos en los hospitales. Los marines estadounidenses también estarían implicados en estos hechos con el apoyo de las autoridades paquistaníes.
En Islamabad, al menos dos manifestantes fueron asesinados y más de 30 resultaron heridos cerca del Enclave Diplomático, donde se usaron proyectiles cinéticos y gas lacrimógeno contra los protestantes. En Skardu, 14 personas, incluyendo un soldado, perdieron la vida.
Actos de Protesta y Reacción Popular
La represión ha llevado a actos de vandalismo, ya que en Skardu y Gilgit, los manifestantes incendiaron las oficinas del Grupo de Observación Militar de la ONU en India y Pakistán (UNMOGIP), así como algunas instalaciones municipales. Estos actos reflejan el grado de frustración y descontento entre la población.
Conclusiones
La situación en Pakistán es crítica, y la presión internacional sobre el gobierno paquistaní aumenta conforme las demandas por justicia y respeto a los derechos humanos crecen. El llamado de Amnesty International a la investigación y a la restricción del uso de la fuerza en manifestaciones es un recordatorio de la responsabilidad que tienen las autoridades de proteger la vida y los derechos de sus ciudadanos.


