El grupo estadounidense de **metal/grunge** Alice In Chains no se caracteriza por una **productividad** abrumadora: han lanzado solo seis álbumes desde 1987, siendo el último lanzado hace siete años. Sin embargo, su creador y principal compositor, **Jerry Cantrell**, ha cultivado su carrera en solitario, lanzando cuatro álbumes desde 1998, el más reciente siendo el cautivador **”I Want Blood”**, que salió al mercado en octubre pasado.
El grupo iba a iniciar una gira a finales de la primavera, pero este evento fue cancelado debido a un problema de salud del baterista. Ante esta situación, Cantrell decidió no permanecer inactivo y decidió recorrer **Europa** con una banda que incluye al conocido **Greg Puciato**, exvocalista de **The Dillinger Escape Plan**. Esta alianza, inesperada pero emocionante, permitió una **polifonía** que dejó huella en cada actuación.
¡Un público que canta tan fuerte como el grupo en el escenario!
Después de una actuación aclamada el domingo en el **Hellfest**, Cantrell se presentó el martes por la noche en **París**, en una **Máquina del Moulin Rouge** repleta. La audiencia, verdaderos fanáticos y seguidores, conocía las letras al dedillo y muchas veces cantaban con tanta pasión que podían rivalizar con los músicos en el escenario. Esto fue especialmente evidente cuando abordaron el repertorio de Alice In Chains, algo que ocurrió con regularidad durante la velada.
El clásico **”Them Bones”** se presentó como el segundo tema de la noche, justo después de un imponente **”Psychotic Break”**. A continuación, el artista introdujo dos novedades: el contundente **”Vilified”** y el más melódico **”Afterglow”**, antes de continuar con el histórico **”Atone”** y una menos conocida pero igualmente intensa **”Sea Of Sorrow”**, que resonó con fuerza en el público.
Con sus inconfundibles **gafas de sol** y posicionado tras un micrófono cercano a una tabla digital, Cantrell se mostró reservado al inicio. Sin embargo, después de unos minutos, bajó las gafas y permitió que su mirada se encontrara con la multitud. La **energía** que emanaba del público era palpable: los asistentes no solo aplaudían, sino que también gritaban nombres de su ídolo como si fueran un solo organismo, creando un ambiente electrizante.
Dos canciones más de **”I Want Blood”**, incluyendo la energética pieza titular y **”Off The Rails”**, continuaron deleitando a los aficionados. Luego, una versión inesperada de **”No Excuses”** permitió a los fanáticos disfrutar de un clásico, seguido por una gran interpretación de **”Would?”**, que concluyó el espectáculo, aunque no sin antes darnos un vistazo más a los trabajos en solitario de Cantrell, que incluyeron el sereno y casi **”beatlesco”** **”Between”** y los dinámicos **”Angel Eyes”** y **”Had To Know”**.
Un espectáculo lleno de momentos memorables
Durante el **bis**, la proporción de temas en solitario y de Alice In Chains se invirtió, presentando un 1 a 2. Cantrell regresó con la intensa **”It Ain’t Like That”**, seguida por un toque de alegría con **”Brighten”**, y cerró la noche con el sombrío **”Rooster”**, una emotiva composición dedicada a su padre, quien sirvió durante la guerra de **Vietnam**. Este fue uno de los momentos más destacados de la actuación, que estuvo repleta de energía, pasión y conexión tanto con el público como con el legado musical de Cantrell. Ahora, los seguidores esperan ansiosos noticias sobre nuevas producciones de Alice In Chains, un grupo que sigue resonando en la **escena musical**.

