
El campeón de España está dispuesto a intensificar su preparación de cara a 2025: se trasladará de Murcia a Alicante, también entrenará con su amigo italiano. Para el Grand Slam de su carrera solo necesita el Major de Melbourne
Campo, gimnasio, sudor y mucha intensidad. Nunca habíamos visto a Carlos Alcaraz tan comprometido y decidido en los entrenamientos de pretemporada, y al fin y al cabo sus últimas declaraciones dejan poco margen a la interpretación. “Quiero ganar el Open de Australia”, afirmó el fenómeno español en Murcia, su casa, donde trabaja de cara a 2025. Si consigue conquistar Melbourne, Alcaraz se convertiría en el jugador más joven de la historia en ganar el Grand Slam de su carrera, es decir, ganar los cuatro majors, convirtiéndose en el quinto en hacerlo en la era Open después de Agassi, Nadal, Federer y Djokovic.
ganar en canchas duras
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“Quiero alcanzar este objetivo”, afirmó el número tres del mundo, y para ello tendrá que vencer a su mayor rival, el número uno Jannik Sinner, en el terreno favorito de los azules, las pistas duras. Alcaraz sabe que no será un reto fácil y que tendrá que lograr una hazaña, pero el español también sabe que en 2024, aunque exitoso (Roland Garros y Wimbledon puestos en el tablero), ha estado demasiado fluctuante, por momentos. decepcionante. La consigna, para él y para el técnico Juan Carlos Ferrero, será “continuidad”.
López también está en el personal
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Ahora la caza de Sinner está abierta, muy abierta, partiendo del trono de Australia. El número tres del mundo murciano se trasladará a Alicante, donde el año pasado se cruzó con Jannik. Este año no se encontrará con el número 1 del mundo sino con Flavio Cobolli, su gran amigo, que entrenará con Carlos para prepararlo también a él para el mejor año. Samuel López trabajará en el personal de Alcaraz y trabajará junto a él para intentar que esté en óptimas condiciones en el calor australiano de enero.
no hay torneos sudamericanos
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Que la programación del español es más centrada y con menos “adornos” también se desprende del hecho de que tras el Open de Australia ya no habrá el extraño viaje sudamericano a tierra batida (al menos para jugadores de ese nivel) sino una más apropiada participación en torneos de pista dura cubierta, como el de Rotterdam. Superficie en la que Sinner se mantiene distante, casi imbatible. Por tanto, es normal que el objetivo de Alcaraz pase también por mejorar sus puntos débiles, y de momento en casa es así.
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