
En la explicación, intentan dejar en claro que el solicitante, una compañía de energía de East Flandes, quiere obtener ganancias aquí, pero pasa la carga para los residentes. Martijn Denecker, residente: “Estamos con todas las desventajas, tanto a la vista, el sonido como la salud, pero sin ventaja. Solo apelan a nuestro sentimiento de ser más verdes. Y en realidad lo es”.
También existe el temor de que no se quede con ese molino de viento. La iniciativa de los ciudadanos ‘windmolendreef’ pide a todos que presenten una objeción. La investigación pública se extiende hasta el 11 de abril.


