
OpenAI, que se ha convertido en la punta de lanza del sector de la inteligencia artificial, y la destreza de ChatGPT están atrayendo cada vez a más clientes. La empresa fundada en 2015 con…
OpenAI, que se ha convertido en la punta de lanza del sector de la inteligencia artificial, y la destreza de ChatGPT están atrayendo cada vez a más clientes. La empresa fundada en 2015 sin fines de lucro se acercaría a los mil millones de dólares en ingresos anuales.
Ahora propiedad en un 49% del gigante Microsoft, que busca impulsar su oferta de nube Azure y otras, OpenAI, según información de Bloomberg, se embolsaría 80 millones de dólares cada mes. Estas ganancias son el resultado del alquiler de su modelo de lenguaje grande (LLM) GPT, pero también de la explotación de un buen número de API resultantes del mismo, como Whisper, Ada, Davinci, etc.
Más recientemente, OpenAI lanzó un nuevo producto: ChatGPT Enterprise. Proporciona todo el poder del popular ChatGPT, con un funcionamiento cerrado sobre el uso de datos y herramientas de una empresa. La puesta en marcha le ha añadido muchos parámetros de seguridad.
Desde el atronador lanzamiento de ChatGPT en noviembre, OpenAI ha reunido a muchas empresas ansiosas por incorporar una buena dosis de innovación a sus servicios. Expedia ha lanzado un chatbot para facilitar la planificación y reserva de viajes en línea. Rakuten tiene la intención de hacer lo mismo e incorporar ChatGPT a su galaxia de productos que van desde banca, transmisión de música y comercio electrónico.
A pesar de las buenas perspectivas de ingresos, OpenAI tiene que combinarse con otro aspecto financiero, vinculado a la popularidad de sus API: capacitar, alojar y operar LLM es muy costoso, porque tienen un hambre insaciable de potencia informática. Aunque la nueva empresa obtiene ingresos más que respetables por su trabajo, habría perdido cientos de millones de dólares para desarrollar ChatGPT y la última versión de su LLM, GPT-4.


