
Frank Spilker deja que el discurso pop vuelva a bailar.
“¡El pseudolirismo pretencioso no nos traerá la revolución!”, regaña Frank Spilker, quien, considerando el hecho de que aborrece tan profundamente el espíritu de la época, lo sabe muy bien. En sus canciones, deambula por el mundo capitalista-narcisista entre bolsas de migas de pastel y geranios, fotos de pollas y contra-yoga, crema de soya y leche de avena, desearía estar de vuelta en la torre de marfil, pero luego no puede… .
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