
Marina Ovsyannikova interrumpió una transmisión en vivo de la principal emisora estatal rusa al entrar al estudio gritando “detengan la guerra”. “No creas en la propaganda, te están mintiendo”, decía un cartel de protesta que pudo exhibir detrás del locutor durante unos segundos.
Con su protesta quiso mostrar al mundo que “los rusos están en contra de la guerra”. Al mismo tiempo, quiso dejar claro a sus compatriotas que deben “pensar críticamente y analizar críticamente la información que se les presenta”.
Tras su acción, Ovshannikova fue encarcelada e interrogada durante 14 horas, tras lo cual fue multada con 30.000 rublos (casi 260 euros). Luego fue liberada, sabiendo que enfrentaba una sentencia de prisión de 15 años por difundir “información falsa”. Renunció a la emisora estatal para la que trabajaba, pero rechazó el asilo político que le ofrecía Francia. Quería quedarse en Rusia, a pesar de haber “arruinado” la vida de su familia con su acción.

