
Canícula: ¿Por qué las Personas Mayores Son las Primeras Víctimas?
Cada verano, las olas de calor traen consigo un aumento en las hospitalizaciones y muertes, especialmente entre las personas mayores. En muchos países, este grupo representa la mayoría de las víctimas durante las canículas. Esta vulnerabilidad se debe a una combinación de factores fisiológicos, médicos y sociales.
Mecanismos del Cuerpo ante el Calor
Cuando las temperaturas suben, nuestro cuerpo activa diversos mecanismos para regular la temperatura y mantenerla alrededor de los 37 °C. La sudoración juega un papel crucial, ya que permite la evaporación y, por ende, la liberación de calor. Además, los vasos sanguíneos se dilatan para facilitar la disipación del calor a través de la piel. Sin embargo, con el envejecimiento, estos mecanismos pierden eficacia.
Menor Capacidad para Sudar
Las personas mayores normalmente sudan menos, lo que significa que su cuerpo es menos eficiente en la eliminación del calor. Su sistema cardiovascular también tiene más dificultades para adaptarse a las temperaturas extremas, lo que pone en riesgo su salud.
Disminución de la Sensación de Sed
Otro factor que aumenta los riesgos para los ancianos es la reducción de la sensación de sed. A medida que envejecemos, el cerebro se vuelve menos sensible a la necesidad de hidratación. Muchos ancianos no sienten la urgencia de beber agua, lo que puede llevar a una rápida deshidratación en condiciones de calor extremo, resultando en fatiga, mareos y confusión.
Enfermedades Crónicas y Medicamentos
Las enfermedades crónicas son un peso adicional que aumenta los riesgos durante las canículas. Los ancianos son más propensos a padecer afecciones cardiovasculares, respiratorias, renales y neurológicas, que a menudo limitan su capacidad de adaptación al calor.
Los medicamentos que toman también pueden ser un factor de vulnerabilidad. Por ejemplo, los diuréticos, usados comúnmente para la hipertensión o insuficiencia cardíaca, provocan la pérdida de líquidos. Otros fármacos pueden interferir con la sudoración o la regulación de la temperatura corporal, incrementando el riesgo de deshidratación o golpe de calor.
Aislamiento Social
El contexto social también juega un papel vital. Muchas personas mayores viven solas o tienen limitaciones de movilidad. Pueden encontrar dificultades para hidratarse, enfriar su hogar o llegar a un lugar con aire acondicionado. El aislamiento reduce significativamente las posibilidades de que un familiar o vecino identifique rápidamente signos de angustia.
Prevenir los Riesgos Durante la Canícula
A pesar de estos retos, hay acciones sencillas que pueden ayudar a mitigar los riesgos asociados a las olas de calor:
- Hidratación constante: Beber agua regularmente, incluso sin sentir sed.
- Mantener el hogar fresco: Usar ventiladores, cortinas o persianas.
- Evitar actividades al aire libre: Especialmente durante las horas más calurosas del día.
- Estar en contacto regular: Comprobar cómo se encuentran las personas mayores que nos rodean.
Adoptando estas prácticas, se puede contribuir a la salud y seguridad de nuestros mayores en épocas de calor extremo.




