
## La increíble historia de solidaridad de Anthony Zhuri
En Tournefeuille, un suburbio francés, Anthony Zhuri ha emprendido una noble causa: ayudar a los más necesitados en su país natal, Albania. A sus 36 años, este electricista no ha olvidado sus raíces, a pesar de haber escapado de la dictadura que asoló su país hace más de tres décadas.
### Un llamado a la solidaridad
El 15 de enero, Anthony lanzó un emotivo llamado en La Dépêche solicitando la donación de sillas de ruedas. Con la intención de llevar estos equipos a aquellos que no tienen recursos en Albania, su esfuerzo ha tomado un ritmo inesperado. “Fue un éxito inmediato, y los donativos siguen llegando”, comenta un emocionado Anthony, visiblemente conmovido ante la respuesta de la gente.
### Recuperando equipos olvidados
Anthony ha viajado por diversas regiones, desde Charente hasta Plaisance-du-Touch, para recoger sillas de ruedas que yacían olvidadas en casas y garajes. “Qué desperdicio dejar que este equipo se oxide”, reflexiona. Hasta la fecha, ha logrado devolver la movilidad a unas treinta personas. Sin embargo, todo esto ha sido financiado de su propio bolsillo. “No es rentable, pero vale la pena”, sostiene.
### Creando Handon Albania
Con el deseo de escalar su esfuerzo, Anthony planea formalizar su labor creando la asociación Handon Albania. Este nuevo enfoque le permitirá ampliar la recolección de donativos y financiar cirugías necesarias para personas en condiciones críticas. Entre ellos, un joven de 25 años llamado Michel, que necesita urgentemente una operación para recuperar su movilidad.
### Un pasado que lo motiva
La motivación de Anthony brota de sus propias vivencias como refugiado político. A los 23 años, se vio obligado a huir de un régimen opresivo. “Era como estar en Corea del Norte”, recuerda. Su hermano, aún en Albania, pasó 20 años en prisión. Esta experiencia de vida ha modelado su visión del mundo y su compromiso por ayudar a otros.
### La lucha contra la indiferencia
Anthony ha vivido el racismo en su llegada a Francia, a pesar de sus rasgos europeos. “La sufrimiento no conoce fronteras”, afirma, mientras resalta la falta de apoyo a personas con discapacidad en su país natal. En Albania, la carga de cuidar a una persona con discapacidad recae a menudo en la familia, dejando a los afectados en un estado de invisibilidad.
### Inspiración y esperanza
Inspirado por figuras como Coluche, Anthony trabaja incansablemente para brindar dignidad y amor a quienes más lo necesitan. “Vivir en Francia es un regalo, al contrario de lo que era mi vida en Albania”, expresa, decidido a compartir su privilegio con quienes aún padecen.
Para aquellos interesados en contribuir a esta causa, pueden contactarlo a través del correo electrónico [email protected] o al teléfono 06.21.72.81.57.
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Esta historia no solo resalta la resiliencia de un hombre que ha superado adversidades, sino que también pone de manifiesto el poder de la solidaridad y el impacto que un solo individuo puede tener en la vida de muchos.




