
El hantavirus ha reavivado los ecos del COVID-19 tras causar la muerte de tres personas en un crucero. A pesar de que una mujer permanece en cuidados intensivos en París y los contactos cercanos de los enfermos han sido puestos en aislamiento, la población en general no parece alarmada. Reportaje desde Auch.
La calma ante la tormenta
A pesar del mal tiempo, Nadine*, una jubilada residente en Auch, no dejó que las malas noticias la desanimaran y salió a hacer su mercado un jueves lluvioso. “Sigo informándome sobre la situación del hantavirus de la cepa Andes que ha cobrado vidas en el barco MV Hondius. Creo que las autoridades y los médicos están aún tratando de entender la situación, por lo que prefiero esperar antes de preocuparme”, comenta Nadine.
Precauciones sin pánico
La ministra de Salud, Stéphanie Rist, anunció que los 26 franceses que tuvieron contacto con la persona fallecida han dado negativo. A pesar de que el hantavirus presenta una letalidad entre 30 y 40% y un periodo de incubación de hasta 42 días, la situación se maneja con precaución. Nadine asegura que, por ahora, no hay razón para entrar en pánico.
Reacción de la población
En el trayecto hacia el mercado, Alain, otro residente, opina que las autoridades están tomando las decisiones correctas. “A veces, es bueno tomar un paso atrás en medio de tanto miedo. Mi esposa y yo revisamos si teníamos mascarillas en casa, y afortunadamente, sí. Estamos tranquilos y seguimos la situación de cerca”, afirma.
Opiniones variadas
Tristan, un ex empresario, se muestra tranquilo. “El gobierno ha hecho lo que debía. Creo que los noticiarios hacen demasiado ruido”, explica. A pesar de la situación, no planea cancelar su viaje a Tenerife, donde fueron evacuados pasajeros del MV Hondius. “No cambiará mis planes”, asegura con determinación.
Desconfianza en el futuro
Sin embargo, no todos están tan tranquilos. Jean-Charles se muestra escéptico y teme una nueva ola de confinamientos. “Para mí, el COVID fue una locura. Ahora solo me preocupa cómo el Estado reaccionará ante el hantavirus”, expresa con preocupación.
Perspectivas sobre el virus
Brigitte, una mujer de más de 60 años, manifiesta que no hay motivo para alarmarse. “No creo que estemos en un punto donde temer por la sociedad. Las autoridades están tratando de tranquilizarnos”, dice. Sin embargo, la probabilidad de una propagación podría cambiar la situación rápidamente.
Planificación y precauciones
Nadine también ha pensado en un plan de contingencia. “Si las cosas se ponen fea, tengo una casa de campo a la que podría ir. No tengo que preocuparme por las multitudes allí”, comenta, con un toque de ironía. En cuanto a las cruceros, afirma entre risas: “No tengo planes de ir”.



