
El valiente desafío de Clarisse en el maratón de Biarritz
Clarisse Dumora no es una madre común; su historia se teje con hilos de amor, perseverancia y solidaridad. En su primer maratón, que tuvo lugar en Biarritz, logró completar la carrera y, al mismo tiempo, recolectar 2,500 € para la investigación sobre la catarata congénita. Esto fue más que una simple carrera; fue un acto de amor hacia su hijo y un mensaje de esperanza para muchas familias afectadas por esta enfermedad rara.
Un viaje lleno de desafíos
La aventura de Clarisse comenzó el 29 de agosto de 2022, cuando nació Liam, el segundo hijo de la familia. Su llegada no fue como la esperaban: tras un diagnóstico inicial de conjuntivitis, se reveló que Liam padecía catarata congénita bilateral, un trastorno genético poco común. Este diagnóstico trajo consigo una serie de operaciones y un mar de emociones para Clarisse y su familia, que oscilaron entre momentos de preocupación y alegría, como cuando Liam comenzó la escuela.
Un desafío deportivo con un trasfondo solidario
Decidida a hacer algo significativo, Clarisse, que trabaja como responsable de recursos humanos en Aureilhan, se propuso participar en su primer maratón el 3 de mayo en Biarritz. No solo buscaba el desafío personal de correr una distancia tan larga, sino que también quería representar a la asociación “Un mirada sin nubes”, que se dedica a apoyar a familias que enfrentan la catarata congénita.

Un testimonio de fortaleza y esperanza
Clarisse completó el maratón en menos de cinco horas, una hazaña que la llenó de orgullo y satisfacción. “Lo hicimos”, dijo, sonriendo con lágrimas en los ojos. La recaudación de 2,500 € no solo impactará en la investigación sobre la catarata congénita, sino que también ayudará a romper el aislamiento que muchas familias enfrentan en este camino. “Estoy feliz de haberlo hecho por mi querido hijo, su hermana excepcional y por todos los niños enfermos que enfrentan injusticias”, afirmó Clarisse.
Un ejemplo a seguir
La historia de Clarisse es un poderoso recordatorio de cómo un acto de amor puede generar un cambio significativo. Su compromiso no solo benefició a su familia, sino que también levantó la voz por muchos otros afectados por la catarata congénita. Al correr en Biarritz, Clarisse no solo se desafió a sí misma, sino que trazó un camino de esperanza para aquellos que enfrentan situaciones similares. Su historia es una inspiración y un llamado a la acción para todos nosotros.




