La Guerra de Irán y el Costo de la Dependencia de Combustibles Fósiles en Asia
A medida que el segundo choque energético en cuatro años agita los mercados globales, las experiencias contrastantes de Pakistán y Bangladés ponen de relieve los costos que enfrentan los países emergentes al depender de las importaciones de combustible. La reciente guerra de Irán ha exacerbado esta dependencia, resaltando la urgencia de una transición hacia fuentes de energía más limpias.
Consecuencias del Conflicto en Irán
Desde que comenzaron los ataques aéreos de EE. UU. e Israel el 28 de febrero, Irán bloqueó el estrecho de Ormuz, cortando los suministros de GNL contratados a largo plazo. Esto llevó a Bangladés a adquirir 11 cargamentos en el mercado spot, lo que resultó en un costo promedio de $21.35 por millón de unidades térmicas británicas (mmBtu), el doble de los precios previos a la guerra. Este incremento forzó a Bangladés a desembolsar aproximadamente $880 millones, equivalente al 15% de sus importaciones mensuales promedio en los primeros ocho meses del año fiscal.
La Respuesta de Pakistán
Contrario a la situación de Bangladés, Pakistán ha logrado reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados al 25%, desde el 32% antes del conflicto en Ucrania. Gracias a un auge solar impulsado por los consumidores, Pakistán no ha tenido que realizar compras de GNL en el mercado spot. Aunque se anticipa que puedan ocurrir cortes de energía fuera de las horas de luz solar, estos serán mínimos.
Shafiqul Alam, analista de la Institución para el Análisis Económico de la Energía y las Finanzas, sugiere que “Bangladés puede aprender del éxito de Pakistán para protegerse de la volatilidad de los precios del combustible”.
La Lección de Bangladés
Aumentando la presión, el aumento en el uso de aire acondicionado en Bangladés está empujando la demanda eléctrica al alza. El país ha solicitado $2 mil millones en financiamiento externo para cubrir las importaciones de combustible y ha recortado su gasto público. A pesar de estas medidas, su capacidad renovable ha permanecido estancada desde el inicio de la guerra, lo que lo lleva a depender del 60% de su energía anual de gas, carbón y plantas de energía a carbón de alto costo de India.
La Hora de la Verdad para las Economías Dependientes de Importaciones
El dilema de Bangladés no es único. En el sudeste asiático, las subvenciones a los combustibles fósiles alcanzaron un récord de $105 mil millones en 2022. Estas medidas, destinadas a proteger a los consumidores de los precios crecientes, han contribuido a que la inflación en Asia alcance niveles de décadas. Economías emergentes como Tailandia y Filipinas han sido las más afectadas.
Mientras tanto, las adiciones de capacidad renovable en todo el mundo están en aumento. Esto ha llevado a una disminución en la producción de electricidad generada a partir de combustibles fósiles, a pesar de las interrupciones en el suministro debido a la guerra. Pakistán, gracias a su boom solar, ha logrado reducir $12 mil millones en importaciones de petróleo y gas en los últimos cuatro años.
Hacia un Futuro Energético Más Limpio
Tres de cada cuatro personas en el mundo viven en naciones que importan combustibles fósiles. Un cambio más rápido hacia la energía limpia no solo mitigaría la exposición a choques de precios, sino que también ofrece soluciones ante emergencias energéticas recurrentes. En el sudeste asiático, reemplazar la capacidad de gas planificada por energía solar podría reducir los costos de generación en un 60%.
Para evitar que estas crisis globales se repitan, es vital usar este momento para acelerar la transición energética mundial, como lo sostiene Lauri Myllyvirta, analista principal de CREA. La guerra en Irán y la crisis energética resultante nos han enseñado que no podemos seguir dependiendo de combustibles fósiles. La transición hacia fuentes de energía renovables es ahora más urgente que nunca.
