
Montchalin se retracta sobre la surtasa a grandes empresas
La situación fiscal en Francia para las grandes empresas ha tomado un rumbo inesperado en los últimos seis meses. La ministra de Cuentas Públicas, Amélie de Montchalin, ha enfrentado grandes presiones y cambios en sus declaraciones respecto a la contribución de estas empresas sobre sus beneficios. Inicialmente, esta surtasa fue presentada como una medida temporal, pero ahora se ha decidido que permanecerá en el presupuesto 2026.
Contexto de la surtasa
La surtasa, que había sido integrada al presupuesto de 2025, se aplicó a 440 grandes empresas. Sin embargo, generó un gran descontento entre los empresarios y un sector de la clase política, incluyendo a algunos miembros del partido de Macron. En junio de 2025, Montchalin afirmó que esta surtasa no se repetiría en 2026, argumentando que el gobierno no deseaba recurrir a medidas fiscales drásticas para cubrir déficits.
La vuelta atrás de Montchalin
A medida que la discusión del presupuesto 2026 avanzaba, el gobierno comenzó a recalibrar sus posiciones. Aunque inicialmente se esperaba que la surtasa generara un rendimiento estimado de 8 mil millones de euros, posteriormente, este monto se redujo a 4 mil millones. En un intento por apaciguar la presión de la oposición, la ministra presentó un amendamiento para incrementar la previsión de ingresos a 6.3 mil millones, pero esto fue rechazado por el Senado.
Reconocimiento de la situación
En un reciente programa de televisión, Montchalin admitió no estar satisfecha con la resolución final del tema. Aclaró que el gobierno optó por la “estabilidad” en los impuestos, evitando aumentar las cargas fiscales sobre los hogares y empresas. Reconoció que la decisión no era ideal, pero señaló que era preferible a la desorganización fiscal.
Reacciones del sector empresarial
El Premier también mencionó que “aproximadamente 300” empresas estarían obligadas a pagar esta surtasa. Otra medida que afecta a los empresarios es la renuncia del gobierno a la reducción de la cotización sobre la riqueza añadida, algo que había sido reivindicado durante mucho tiempo. Aunque estas decisiones pueden resentir a organizaciones de empresarios como el Medef, el gobierno espera alcanzar un acuerdo de no censura con la oposición socialista.
Conclusión
El futuro fiscal de las grandes empresas en Francia es incierto. La confirmación de la surtasa en el presupuesto 2026 demuestra la vulnerabilidad del gobierno ante presiones internas y externas. A medida que las negociaciones continúan, las reacciones de los empresarios y la clase política serán determinantes en el rumbo fiscal del país. Montchalin se encuentra ahora en una encrucijada, balanceando las exigencias de fiscalidad en un entorno de estabilidad económica. Sin lugar a dudas, los próximos meses serán clave en la configuración de la política fiscal de Francia.



