
IAN LANGSDON / AFP
Le Budget ne sera pas adopté par un vote, reconnaît Matignon (qui a déjà trouvé les coupables). (imagen de ilustración)
La situación del presupuesto en Francia ha alcanzado un punto crítico. Con las negociaciones estancadas en el Parlamento, Matignon ha reconocido que la adopción del presupuesto por votación es “ahora imposible”. Esta declaración, que llega en un contexto de tensión política, señala un giro significativo en la búsqueda de acuerdos entre el gobierno y los partidos de oposición.
Las acusaciones de sabotaje
En un comunicado emitido poco antes de un voto clave sobre la parte de “ingresos” del presupuesto, Matignon ha apuntado directamente al Rassemblement National y a La France Insoumise. El gobierno considera que estas fuerzas políticas están llevando a cabo un “saboteo continuo”, lo que dificulta la adopción del presupuesto por la Asamblea Nacional.
Las quejas del primer ministro Sébastien Lecornu han sido específicas: el grupo de Marine Le Pen ha promovido una reducción de la dotación global de funcionamiento (DGF) por 4,9 mil millones de euros, impactando gravemente a los recursos destinados a las colectividades territoriales.
Recursos constitucionales: 49.3 o la ordenanza presupuestaria
La situación se ha complicado aún más con otros reveses significativos para el gobierno. Un enmienda clave sobre un impuesto a las grandes empresas, diseñado para recaudar 6,3 mil millones de euros en 2026, fue rechazada. Esto ha llevado a Matignon a lamentar que el déficit público haya alcanzado el 5,3% del PIB, un porcentaje superior al 5% que el ejecutivo consideraba aceptable.
Esta serie de eventos ha hecho “ineludible” el uso de herramientas de “parlamentarismo racionalizado”. La primera opción es el artículo 49, alínea 3 de la Constitución, que permitiría al gobierno aprobar el presupuesto sin votación, aunque con el riesgo de censura que podría trasladar el texto de vuelta al proceso parlamentario.
La segunda opción es la ordenanza presupuestaria, un mecanismo inédito en la Quinta República, que permitiría al gobierno establecer un presupuesto sin la necesidad de que pase por el Parlamento. Esta alternativa podría generar precedentes peligrosos para los futuros debates presupuestarios.
¿Un acuerdo antes de febrero?
A pesar de estos desafíos, Lecornu parece decidido a encontrar un compromiso para evitar la censura por parte del Partido Socialista. En un intento de avanzar, Matignon ha anunciado que el primer ministro y sus ministros presentarán “propuestas” en un intento de renegociar los términos del presupuesto.
Los debates en la Asamblea continúan, y es probable que el gobierno deba tomar decisiones rápidas, ya que el voto sobre la parte de “ingresos” del presupuesto se aproxima. Este es un momento crucial, ya que un rechazo en esta fase enviaría el texto directamente al Senado.
Expectativas de tiempo y impacto político
A partir de ahora, el entorno del primer ministro ha indicado que podrían tener que tomar una decisión definitiva pronto, posiblemente antes del martes. Sin embargo, se advierte que no habrá un presupuesto adoptado “antes de mediados de febrero”. A pesar de que Emmanuel Macron esperaba tener un presupuesto listo para finales de enero, la situación sugiere que los debates se alargarán.
Mientras tanto, la atmósfera en la Asamblea es de cansancio, y los debates están programados para reanudarse la mañana siguiente. La búsqueda de un acuerdo sigue siendo crítica para el futuro económico del país, y la presión sobre el gobierno solo aumentará en los próximos días.




