
ARNAUD FINISTRE / AFP
Esta imagen muestra el lado trasero de la prisión de Dijon, en el este de Francia, capturada el 27 de noviembre de 2025.
Fin de la fuga en Dijon
Este viernes 28 de noviembre se ha finalizado la búsqueda de dos hombres que se habían fugado de la prisión de Dijon. Uno de ellos, de 32 años, fue detenido en Saône-et-Loire gracias a la rápida actuación de la Brigada de Investigación y Respuesta (BRI) y la policía judicial de Dijon.
Los hombres, de 32 y 19 años, lograron escapar en la mañana del jueves poco antes de las 7:00 AM, utilizando herramientas rudimentarias. La razón de su detención provisional incluye acusaciones de violencia, amenazas y, en el caso del más joven, tentativa de asesinato y asociación delictiva.
Perfil de los delincuentes
El hombre de 19 años, conocido por su historial delictivo, aún se encuentra en libertad y presenta un perfil particularmente inquietante. Con unas diez condenas previas, entre ellas por violencia agravada y secuestro, había sido detenido tras ser acusado de intento de asesinato.
Este joven es considerado “potencialmente peligroso”, según Paul-Edouard Lallois, fiscal en Montbéliard, donde se sigue su caso. Se sospecha que ha estado involucrado en actividades de crimen organizado y en ajustes de cuentas asociadas al narcotráfico.
El segundo fugitivo, un hombre de 32 años, también está bajo acusaciones de violencia habitual contra su pareja y tiene antecedentes delictivos similares.
Una fuga ingeniosa y audaz
La fuga se llevó a cabo de manera que sorprende a muchos, catalogándose como “a la antigua”. Los prisioneros recortaron los barrotes de sus celdas con simples hojas de sierra. Según las autoridades, estas herramientas pudieron haber sido introducidas mediante drones, una práctica que ha sido condenada en otras ocasiones en esta misma prisión.
Detalles de la fuga
Una vez fuera de sus celdas, los fugitivos usaron sábanas para cubrir los alambres de las cuchillas de afeitar que bordean el primer muro perimetral, lo que les permitió escalarlo y llegar a la parte exterior del centro penitenciario. Desde allí, solo debían salir a través del porche de la prisión, que se abre cada mañana para permitir la entrada del personal.
Este escape en Dijon se produce pocos días después de que un preso aprovechara una salida colectiva para escapar de la prisión de Rennes-Vézin, recapturado posteriormente en Nantes.
Reacción de las autoridades
Tras la fuga, se movilizó una centena de efectivos de seguridad para dar con los fugitivos y asegurar la protección de sus posibles víctimas. La detención del primer fugitivo es un alivio parcial, ya que la búsqueda del otro continúa con gran intensidad.
Los desafíos que presenta la seguridad en este tipo de instituciones penitenciarias se hacen patentes, y este incidente ha reavivado el debate sobre las medidas de seguridad y prevención en las cárceles francesas.



