
La historia de Brandon y Angel: recordando el 13 de noviembre
Brandon y su padre Angel se convirtieron en figuras memorables tras su aparición en el programa Petit Journal después de los trágicos atentados en París y Saint-Denis en 2015. Su frase simple y sincera, “les méchants, c’est pas très gentil”, resonó en los corazones de muchos franceses y se volvió viral en las redes sociales.
El impacto de un momento fugaz
Diez años después de ese evento traumático, la familia ha regresado a una vida más normal, aunque no sin llevar consigo el peso de lo que vivieron. En una reciente entrevista, Brandon y Angel recordaron ese instante significativo y cómo afectó sus vidas. La conversación tuvo lugar en la Plaza de la República, un lugar que simboliza el recuerdo y la esperanza.
El contexto de la entrevista
En la grabación, Brandon, que entonces tenía solo seis años, fue preguntado por el periodista Martin Weill sobre lo que había ocurrido esa noche fatídica. Su respuesta inocente e impulsiva capturó la atención del público: “Oui, parce qu’ils sont très très très méchants”. La mirada de preocupación de un niño reflejaba el miedo y la confusión que muchos sentían en ese momento.
La necesidad de consuelo
Angel, consciente de las inquietudes de su hijo, intentó tranquilizarlo en medio de la agitación. La frase “C’est la France notre maison” no solo buscaba dar seguridad a Brandon, sino que también simbolizaba el apoyo y la resiliencia de un país herido.
Reflexiones y emociones encontradas
A lo largo de la última década, Angel ha reflexionado sobre la fragilidad de esos momentos. “Les valeurs du pays qui nous a accueillis et qui nous a tout donné sont très importantes pour nous”, afirmó, resaltando la profunda conexión que siente con Francia tras haber huido de la guerra en Vietnam.
Conexiones inesperadas con el público
La difamación del video llevó a que medios de comunicación de todo el mundo buscaran entrevistar a Angel y Brandon. Sin embargo, decidieron permanecer en el anonimato, lecciones que no solo hablan de la experiencia vivida, sino también del impacto que pueden tener las palabras sinceras.
Un legado de esperanza
A pesar de su deseo de regresar al anonimato, Brandon admite que fue difícil. “Me gustaba ser el centro de atención”, confiesa. Sin embargo, sigue viendo ese momento como un “recuerdo muy positivo”, lleno de amor y solidaridad.
Un futuro incierto
Hoy, tanto Brandon como Angel viven con la tristeza de lo que el mundo ha llegado a ser. Angel lamenta no tener las palabras adecuadas para consolar a su hijo si alguna vez enfrentaran una situación similar. “Attristé de ce que le monde est devenu” son sus palabras finales, un recordatorio de que el legado de esa noche sigue vivo, impulsando la esperanza y la búsqueda de un mundo mejor.




