La posible **venta de misiles** Tomahawk a Ucrania ha generado preocupación en el **Kremlin**. Recientemente, en una conversación telefónica inesperada entre el expresidente estadounidense **Donald Trump** y el presidente ruso **Vladimir Putin**, se discutió la posibilidad de que Estados Unidos venda armamento avanzado a Ucrania, un tema que ha estado en el aire desde hace tiempo y que podría cambiar el rumbo del conflicto.
Durante la llamada, Trump mencionó que Putin se mostró claramente en desacuerdo con la idea. “He dicho: ¿verías algún inconveniente en que venda unos miles de Tomahawk a tus oponentes? Él [Putin] no le gustó la idea”, compartió Trump en una rueda de prensa el jueves por la noche.
El **presidente ucraniano** **Volodymyr Zelensky**, quien ha estado solicitando este tipo de armamento a Washington, ha sido recibido en la **Casa Blanca** para intentar convencer a Trump sobre la necesidad de adquirir estos misiles. Ante la insistencia de Zelensky, se intensifican las tensiones entre Rusia y Estados Unidos.
Expertos en armamento coinciden en que una entrega de misiles Tomahawk a Ucrania representaría una “**escalada**” en el conflicto. Para **Dominique Trinquand**, un general retirado y exjefe de la misión militar francesa ante las Naciones Unidas, la venta de estos misiles podría dificultar las negociaciones de paz entre ambos países. Según él, “**los Tomahawk son misiles de larga distancia**, capaces de alcanzar objetivos a 1,200-2,500 km, con una carga explosiva de 450 kg. Esto supera lo que Ucrania está utilizando actualmente en su arsenal.”
Impacto en el conflicto
Desde su primera utilización por parte de Estados Unidos en 1991 durante la **Guerra del Golfo**, los Tomahawk han sido fundamentales en diversas estrategias militares. “**Su precisión extrema** y capacidad de ataque profundiza la estrategia ucraniana, debilitando las infraestructuras industriales y energéticas de Rusia,” señala Trinquand.
Por su parte, los drones que actualmente utiliza Ucrania, aunque efectivos, conllevan cargas explosivas menores que no generan el mismo impacto que un misiles de mayor capacidad como el Tomahawk. Como Trinquand explica, el daño causado por un Tomahawk podría ser decisivo en acabar con la economía rusa y generar escasez de combustible.
Sin embargo, las advertencias de Putin respecto a esta posible venta no deberían tomarse a la ligera. Históricamente, la administración de Biden ha considerado el uso de tales armamentos como una “línea roja” en el conflicto, lo cual indica que la utilización de estos misiles podría intensificar aún más la violencia y la inestabilidad en la región.
Consideraciones económicas
Aún así, podría no ser tan sencillo: cada misil Tomahawk tiene un costo aproximado de **un millón de dólares**. Esto significa que, incluso si Trump decidiese seguir adelante con la venta, Ucrania dependería del **apoyo europeo** para financiar la compra. The New York Times ha señalado que la cifra de “varios miles” lanzada por Trump es poco probable, considerando las **limitaciones presupuestarias**.
A pesar de los desafíos, la conversación entre Trump y Putin ha abierto un canal para el diálogo sobre el conflicto. Trump ha mencionado la posibilidad de un **nuevo cumbre** para discutir la situación en Ucrania, lo cual podría desarrollarse en un país que no tenga compromisos con la Corte Penal Internacional, lo que añade otra capa de complejidad al conflicto.
El futuro de la guerra en Ucrania sigue siendo incierto, pero las recientes interacciones entre los líderes mundiales permiten avizorar que se están explorando diferentes vías para solucionar el conflicto, incluso si eso significa llevar la conversación hasta puntos extremos como la venta de misiles Tomahawk. Las consideraciones políticas, estratégicas y económicas que rodean este tema continuarán jugando un papel crucial en la evolución del conflicto en los meses venideros.

