
MATHILDE KACZKOWSKI / Hans Lucas via AFP
Sébastien Lecornu, aquí el 8 de septiembre de 2025 en la Asamblea Nacional, dos días antes de su nombramiento en Matignon.
El panorama político francés está atravesando un momento **crucial**. Con la reciente nominación de **Sébastien Lecornu** como Primer Ministro, se ha intensificado el debate sobre el **presupuesto estatal** para 2026. Este artículo explora la situación actual y las posibles implicaciones para el futuro del país.
El contexto actual del presupuesto estatal
La **Asamblea Nacional** debía comenzar a discutir el presupuesto el pasado 7 de octubre. Sin embargo, este proceso se ha visto obstaculizado por la **dimisión** repentina del gobierno de Lecornu, lo que ha dejado el futuro del presupuesto en un estado de incertidumbre. Según la ley orgánica que regula las leyes de finanzas (LOLF), el Parlamento tiene un plazo de 70 días para examinar el presupuesto estatal, con la obligación de promulgarlo antes del 31 de diciembre de 2025.
El ministro saliente de economía, **Roland Lescure**, es el encargado de llevar este asunto, aunque su breve tiempo en el cargo y la situación política actual complican su tarea. Con la fecha límite aproximinándose, resulta esencial que se presenten tanto el **Proyecto de Ley de Finanzas (PLF)** como el **Proyecto de Ley de Financiación de la Seguridad Social (PLFSS)** antes de que se cumpla este plazo.
El contenido del posible presupuesto
Una **boceto inicial** del presupuesto ha sido transmitido al **Haut Conseil des Finances Publiques**. Este esquema incluye propuestas clave, como un déficit público estimado en **4.7% del PIB** y la intención de **reducir gastos** generales, incluyendo una disminución de seis mil millones de euros en el “entorno de vida” del Estado. También se prevé una mejor gestión de las **gastas sociales** y las contribuciones a las colectividades locales.
Entre las nuevas **fuentes de ingresos**, se menciona la posibilidad de una **impuesto sobre el patrimonio financiero** de las **holdings familiares** y la reducción del impuesto sobre la renta para parejas con ingresos ligeramente superiores al salario mínimo interprofesional. También se valora la reactivación de la **prima Macron** desgravada.
Opciones frente a la crisis política
Ante el escenario incierto tras la dimisión de Lecornu, los **constitucionalistas** han planteado diferentes opciones para la continuación del proceso presupuestario. Una de las alternativas más viables es la **”ley especial”** que se aprobó en diciembre de 2024 tras la caída del gobierno de **Barnier**. Esto permitió que el estado siguiera funcionando y se aprobara un presupuesto a mediados de febrero.
Sin embargo, utilizar una ley especial podría implicar **recortes significativos** y quizás no cumplir con las expectativas de un ahorro de **44 mil millones de euros** que se habían planteado anteriormente. También se ha destacado que este tipo de medida no permite ajustar el **impuesto sobre la renta** a la inflación, lo que podría aumentar la carga fiscal para miles de nuevos hogares.
Presentación del presupuesto por un gobierno en funciones
Otra opción considerada es que el presupuesto sea presentado por el gobierno de **Lecornu** aunque este sea un **gobierno en funciones**. Sin embargo, esta posibilidad es controvertida. La presentación de un presupuesto implica necesariamente un componente **político**, mientras que un gobierno en funciones normalmente solo maneja cuestiones urgentes. Implementar esta opción podría provocar tensiones significativas en una Asamblea Nacional ya polarizada.
El futuro incierto y las próximas decisiones
La decisión de **Emmanuel Macron** sobre una posible disolución de la Asamblea Nacional influirá en el curso de los acontecimientos. En el caso de que se opte por disolverla, una nueva legislatura podría establecer una ley especial que permita la aprobación del presupuesto, aunque esto requeriría una rápida ejecución de los procesos legislativos.
Alternativamente, se podría solicitar al Parlamento que se pronuncie solamente sobre la primera parte del **PLF**, que incluye las **fuentes de ingresos**. Esta estrategia, aunque poco convencional, tiene un precedente histórico en 1962, cuando el General de Gaulle tomó decisiones similares en un contexto políticamente delicado.
En resumen, la situación política actual y la incertidumbre alrededor del presupuesto estatal presentan desafíos importantes para el futuro de la economía francesa. Es esencial que se tomen decisiones rápidas y efectivas para garantizar que el país no se enfrente a una crisis fiscal. La manera en que sean abordados estos problemas marcará una diferencia significativa en la estabilidad y bienestar de la nación en los próximos años.



