Francia está dispuesta a avanzar en el desarrollo de un nuevo avión de combate europeo sin la colaboración de Berlín ni Madrid. Un responsable francés ha declarado que, si las negociaciones sobre el programa Système de Combat Aérien Futur (SCAF) no llegan a buen puerto, la nación gala podrá hacer un avión de caza de forma autónoma. Esta declaración pone de manifiesto la incertidumbre que rodea la cooperación entre los tres países involucrados en este ambicioso proyecto.
Este responsable, cuya identidad se mantiene en el anonimato, enfatizó que incluso si Francia opta por avanzar de manera unilateral, no será un esfuerzo completamente francés, lo que sugiere la posibilidad de colaboración con otros actores en el desarrollo del avión.
Una solución d’ici fin 2025 ?
La postura del gobierno francés se alinea con la de Dassault Aviation, la principal empresa industrial del proyecto en Francia. Durante una reciente comunicación, un portavoz de la compañía afirmó que Francia tiene la capacidad de desarrollar, producir y mantener el futuro avión de combate gracias a su infraestructura industrial y a su experiencia acumulada en este tipo de proyectos.
Las consideraciones que respaldan esta decisión se deben, según la fuente, a la urgente necesidad de cumplir con los plazos establecidos y garantizar la dissuasion nucléaire que actualmente proporcionan los Rafale. A pesar de los esfuerzos conjuntos, las tres capitales están en busca de un consenso en torno a la gobernanza del programa y en cómo repartir la carga de trabajo entre los industriales de cada país antes de la nueva fase que comenzará en 2026.
La mencionada “fase 2” involucra la construcción de un demostrador, una especie de preprototipo que tiene como objetivo reemplazar a los aviones Rafale franceses y Eurofighter alemanes y españoles para el año 2040. Este desarrollo requerirá una inversión cercana a los cinco mil millones de euros, mientras que un informe del Senado estimó que el costo total del proyecto, iniciado en 2017, podría ascender a unos 50 mil millones de euros hasta la finalización del avión.
« La situación actuelle n’est pas satisfaisante »
Las discusiones sobre la distribución de trabajo y la gobernanza del programa, que involucran a representantes industriales de cada país (Dassault para Francia, Airbus para Alemania y España), han estado estancadas desde el inicio del programa en 2017. Dassault ha solicitado mayor autonomía como principal contratista, un rol que le fue asignado por las tres naciones.
Durante una visita a Madrid la semana pasada, el canciller alemán Friedrich Merz expresó que tanto Alemania como España desean encontrar una solución para finales de 2025. “Compartimos el mismo parecer: la situación actual no es satisfactoria. No hemos avanzado en este proyecto”, comentó junto a su homólogo español.
Desde la perspectiva del responsable francés, “hoy en día, nadie ha logrado demostrar que la organización actual del SCAF permita desarrollar el avión que atienda las necesidades de Francia en el tiempo requerido”. Este proyecto enfrenta presiones adicionales debido a la competencia del Global Combat Air Programme (GCAP), que involucra a empresas como BAE Systems del Reino Unido, Leonardo de Italia y Mitsubishi Heavy Industries de Japón, quienes se han comprometido a construir un caza avanzado para el 2035.
La complejidad del desarrollo de un nuevo avión de combate en Europa no solo implica cuestiones técnicas, sino también la necesidad de una colaboración efectiva entre naciones y empresas. La capacidad de Francia para avanzar de manera independiente podría cambiar el paisaje de la defensa en Europa, motivando a otros países a replantear sus estrategias de cooperación en defensa. Sin embargo, el éxito del SCAF dependerá en última instancia de la capacidad de sus socios para reconciliar sus intereses y necesidades.
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