
Un joven sobre cuatro de entre 15 y 29 años sufre de **depresión**, según un reciente sondeo. Sophie, una joven de Gers, ha sido marcada desde la adolescencia por síntomas depresivos, y comparte su historia.
Para la segunda vez desde su mudanza, Sophie* cruza la frontera de Gers. A finales de verano de 2024, regresa a vivir a Toulouse, su ciudad natal, después de haber pasado un tiempo en L’Isle-Jourdain. “Vengo a menudo a tierras gasconas para tomar un poco de aire fresco”, confiesa. Desde entonces, la joven, que acaba de cumplir 30 años, ha sido diagnosticada con **depresión**.
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Al igual que ella, un joven de cada cuatro se vería afectado por la **depresión**. Casi uno de cada tres (31%) incluso confiesa haber tenido pensamientos suicidas o haber considerado hacerse daño. Estas cifras provienen de un sondeo publicado por la Mutualidad Francesa, el Instituto Montaigne y el Instituto Terram el martes 2 de septiembre. La encuesta se realizó entre una muestra representativa de 5,633 jóvenes de 15 a 29 años, en la metrópoli y en el Ultramar, durante la primavera de 2025, a través de un cuestionario en línea.
Los primeros síntomas en Sophie comenzaron a los 15 años. “Empezó por una especie de **apatía**; no tenía fuerzas para nada”. En ese entonces, era estudiante de secundaria y lograba asistir a clases, pero al volver a casa, todo se desmoronaba. “Entendimos años más tarde que el clima familiar era la causa”.
Una vida escolar impactada por la enfermedad
La salud mental de Sophie se deteriora rápidamente y una **crisis de ansiedad** se instala durante cinco días. “No podía ni comer, vomitaba. Fue entonces que se implementó un seguimiento con un psiquiatra”. Se le diagnostica depresión. Las repercusiones son inmediatas en su vida escolar. “En mi último año de secundaria, mis calificaciones cayeron y comencé a tomar **antidepresivos**”.
En la universidad, la situación se agrava. La ansiedad social, combinada con un tratamiento médico que no logra identificar la causa real de su malestar, amplifica su estado. “A los 21 años, intenté suicidarme. Fui hospitalizada en Purpan. Nos dimos cuenta de que mi tratamiento era demasiado fuerte: mi capacidad de reflexión estaba comprometida y no había una salida clara”.
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Es entre las paredes del hospital que Sophie identifica la raíz de su sufrimiento. “Provenía de un entorno familiar marcado por la **maltrato** y las violencias psicológicas de ambos padres”. Convertida en adulta, toma la decisión radical de cortar todo vínculo con ellos. Su salud mental comienza a mejorar poco a poco. “Es algo que me ha perseguido durante años. Los cambios en mi vida, ya sean profesionales o amorosos, siguen poniendo en jaque mi equilibrio”.
¿Una sociedad entera afectada?
Hoy, en tratamiento con una terapeuta, comienza a vislumbrar la salida del túnel. “Este apoyo me brinda una seguridad que nunca había conocido, una **serenidad** mental sin necesidad de ansiolíticos. Mi mente puede avanzar por sí misma. Y venir a Gers regularmente me calma, eso me ayuda a sanar”.
Para Sophie, la **depresión** se ha convertido en una realidad compartida por toda una generación, desde la adolescencia hasta los primeros años de la vida adulta. “He reconectado con varias personas de mi pasado; todas, sin excepción, han pasado por episodios depresivos o una depresión total, con reales dificultades para encontrar su lugar”.
Observa el contexto actual como un factor agravante. “Siento que en tiempos de nuestros padres había más **seguridad** para encontrar trabajo, y un salario más bajo era suficiente para mantener a una familia. Hoy en día, hay una ansiedad financiera y un miedo a la **inestabilidad**”, concluye.
*El nombre ha sido modificado.
La depresión sigue siendo una problemática clave que afecta no solo a los jóvenes, sino a toda la sociedad. La historia de Sophie no es un caso aislado, sino un reflejo de una realidad que necesita ser abordada con urgencia. Es fundamental fomentar espacios de conversación y tratamiento, así como implementar políticas públicas que busquen reducir el estigma en torno a la salud mental y ofrecer apoyo a quienes lo necesiten.





