
El **legado** de Renée Vidal, cuyo verdadero nombre es Zélia, ha permanecido en las sombras del **tiempo**. Hoy en día, pocos son los historiadores de la música que recuerdan quién fue realmente esta **cantante** de ópera. Nacida en **Perpiñán** (Pirineos Orientales) en 1861, tuvo una carrera exitosa en los escenarios de París y Europa a finales del siglo XIX y fue admirada por figuras como **Camille Saint-Saëns**. Sin embargo, su nombre ha quedado relegado a la memoria de unos pocos.
Este **éxito** le permitió, en 1889, construir un pequeño **castillo** en lo alto de la garriga, en Ille-sur-Têt (Pirineos Orientales). Hoy, la memoria de Zélia no es más notable en su hogar que en la Ópera de **París**, a pesar de que su residencia de fachada blanca es visible desde la llanura, al igual que su **tumbas**, donde descansa desde 1911.
El castillo, conocido como **La Sybille**, evoca la grandeza de las residencias de los nobles, alejadas de las miradas curiosas gracias a sus muros y árboles que las rodean. La estructura es impresionante tanto a distancia como de cerca, elegantemente situada en la ladera. Desde su interior y, sobre todo, desde su techo, se puede disfrutar de una **vista** sin igual que se extiende desde el **pico** del Canigó hasta el Mediterráneo.
Fue este conjunto —la **vista**, la edificación y la historia de Zélia— el que cautivó a **Laurence Dejante**, quien buscaba un hogar para vivir con su familia.
Chambres d’hôtes y jardín notable
Después de adquirir la propiedad en 2021, Laurence, junto a su hijo, abrió, en 2023, tres **habitaciones** para huéspedes. También organiza **celebraciones** íntimas, lo que le ayuda a financiar los trabajos de **restauración** necesarios para revivir la atmósfera de finales del siglo XIX. Las visitas son guiadas con esmero, mostrando el “gran **salón**” donde la cantante tocaba su piano y realizaba recitales privados, las habitaciones, la cocina con vista a la llanura y el jardín en terrazas que tuvo que ser cuidadosamente **desmalezado** para recuperarlo.
Según Diana, “hay mucho trabajo de mantenimiento, aunque la construcción no es tan grande como parece”. Fuera de los muros, tiene planes a un año o dos para desarrollar un jardín **remarkable** en tres hectáreas, al otro lado de la carretera, “ya que los **Pirineos Orientales** solo cuentan actualmente con uno en Saint-Cyprien”.
Recuerdos del patrimonio
Laurence ha contratado a una paisajista para llevar a cabo este proyecto, con la intención de crear un jardín no solo notable, sino también resistente al **cambio climático**, que afecta especialmente a la costa mediterránea. “En otras áreas, estoy intentando devolver al jardín la apariencia que tenía en los tiempos de Zélia”, agrega.
Sin embargo, detrás de estas labores, también persiste el deseo de “devolver” La Sybille a los **habitantes** locales: “Son muchos los que me dicen que tienen recuerdos ligados a esta casa, que forma parte de los paisajes familiares para quienes crecieron aquí”.
La oportunidad de reconectar con la historia llegará durante las **próximas jornadas** del patrimonio en septiembre, cuando espera abrir el castillo al público y resaltar la historia de Zélia. La escritora **Nicole Irle**, residente en Prades (Pirineos Orientales), presentará su próximo libro, el resultado de varias investigaciones realizadas sobre esta **cantante olvidada**.


