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Antonia Raco se convirtió en la 72ª “milagrosa” de Lourdes en abril pasado, y con una notable humildad, se enfrentó a su primer encuentro con el público y la prensa.
Una historia de **esperanza**
Antonia Raco **irradiaba** felicidad. Con una eterna sonrisa en su rostro, se enfrentó a un aluvión de preguntas sobre su **milagro**. Se trata de la 72ª persona oficialmente curada tras visitar Lourdes, después de haber sido diagnosticada en 2006 con una enfermedad devastadora y poco común, la **esclerosis lateral primaria** (PLS). Este diagnóstico difícilmente dejaba espacio para un futuro optimista.
“Una voz me dijo por tres veces ‘no tengas miedo'”
En 2009, Raco acudió a Lourdes en peregrinación con **Unitalsi** del 30 de julio al 5 de agosto. Llevaba consigo la chaqueta de una niña gravemente enferma para la cual prometió orar. El relato de Raco comenzó en presencia de varios dignatarios, incluido el obispo de Tarbes y Lourdes, Mgr Jean-Marc Micas. Con una notable **emoción**, narró su experiencia: “Un día después de llegar a Lourdes, los voluntarios me llevaron a las piletas, me ayudaron a prepararme y me sumergieron, primero una pierna y luego la otra, mientras recitaba una oración. En ese momento, escuché una hermosa voz de una joven que me decía tres veces: ‘No tengas miedo’. Me eché a llorar y rogué por todas las intenciones que había traído, incluso por esa pequeña niña.” A pesar de la fuerte **dolor** que sintió en sus piernas, continuó rezando.
“Era como si alguien me sostuviera”
Antonia regresó a Lourdes como **voluntaria** cada año desde entonces, y durante sus encuentros con la prensa, se mantuvo de pie como prueba de su curación. Sin embargo, su relato se tornó más íntimo al narrar su regreso a casa: “Cuando regresé, aún estaba en silla de ruedas, y mi marido me llevó al sofá. Al quedarme sola, escuché nuevamente esa voz: ‘Llámalo, dile’. Llamé a mi marido, y al decirle ‘Antonio, ven, algo ha ocurrido’, me puse de pie. No podía sentarme, era como si alguien me sostuviera, al igual que cuando estaba en las piletas. Fui al centro de la habitación, di una vuelta en círculo y, tras un cálido abrazo y lágrimas, supe que estaba definitivamente curada.”
El camino hacia la **fe** y el **reconocimiento**
La primera tarea de Raco fue contactar al **cura** de su parroquia, siguiendo el consejo de su esposo. Se preguntaba a quién podría contar su experiencia. “Llamé y le dije que necesitaba hablar con él. Cuando finalmente lo escuchó, quedó tan impactado que llegó a mi puerta en pocos minutos. Quería ver mi curación por sí mismo”, recordó. Este contacto inicial condujo a una serie de entrevistas con su médico tratante y un profesor en Turín, y por último, al obispo del diocesano, quien le comentó: “El Señor ha entrado en tu casa, es un gran don, no solo para ti, sino para todos.” Esto marcó el inicio de un **largo proceso** que culminaría en 2024, después de que se proclamara oficialmente su curación en abril pasado.
La experiencia en Lourdes, un **gran regalo**
Antonia Raco expresó su **alegría** al regresar a Lourdes como voluntaria, siempre con la intención de ayudar a otros en su proceso de curación. “Estar aquí es inmensa felicidad”, afirmó. Para muchos, Lourdes es un lugar donde se puede **vivir** la fe, la esperanza y la renovación. Así, la experiencia de Raco no solo sirve como testimonio personal, sino que también se presenta como un relato inspirador para aquellos que buscan respuestas y consuelo en momentos oscuros.
La historia de Antonia Raco recalca la importancia de la **fe** y la esperanza en la vida. Su experiencia en Lourdes no solo le otorgó la salud física, sino también una nueva perspectiva sobre la espiritualidad, la comunidad y la capacidad de superar adversidades. Al compartir su testimonio, invita a otros a creer en lo **imposible** y a buscar su propio camino hacia la sanación y la paz interna. La curación de Antonia es un recordatorio poderoso de que en las **crisis**, puede surgir una **luz**, y que a veces el amor y la oración pueden lograr lo que parece imposible.



