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La situación de los **kinésithérapeutes** en Francia ha comenzado a generar gran alarma entre los profesionales de la salud. Con la reciente decisión del gobierno de **retrasar la revalorización** de los actos de kinésithérapie hasta el 1 de enero de 2026, los terapeutas han tomado la palabra. Este anuncio ha reavivado las preocupaciones sobre la viabilidad económica de los **gabinetes** kinésicos, especialmente en áreas rurales, donde la atención es aún más esencial.
El contexto de la protesta
Este 1 de julio, los kinésithérapeutes se unieron a la **movilización** organizada bajo el lema “Soignants Trahis”. La revalorización de los actos de kinésithérapie era un compromiso adquirido por el gobierno tras una serie de negociaciones que buscaban mejorar la calidad del servicio y las condiciones de trabajo. Sin embargo, el **retraso** de esta medida ha generado un sentimiento de traición entre los profesionales. La **Ordre des masseurs-kinésithérapeutes**, la autoridad que representa esta profesión, ha expresado su profunda preocupación por la decisión gubernamental, señalando que afectará la **sostenibilidad** del sistema de salud y la **confianza** entre el Estado y los terapeutas.
Las razones detrás de la indignación
Laurent Labarrière, un representante sindical de la región de Lot, explica que los kinésithérapeutes han cumplido con diversas obligaciones a cambio de la prometida revalorización. “Nos hemos adaptado a nuevas regulaciones y ha sido complicado, sobre todo para los jóvenes. Sin embargo, sentimos que el **gobierno** no está cumpliendo con su parte”, señala con frustración.
Al **retrasar** la revalorización, el gobierno no solo afecta las condiciones laborales de los kinésithérapeutes, sino que complica la **atención** a los pacientes, especialmente aquellos en áreas rurales que necesitan servicios a domicilio. “La movilidad de los kinés se ha reducido drásticamente. Trabajar en el domicilio era vital, pero con las tarifas actuales no es sostenible”, agrega Labarrière.
Impacto en la atención y en la economía de los gabinetes
La revalorización esperada iba a suponer un aumento del 8 % en los actos más cortos, un costo que el gobierno debería haber afrontado de alrededor de 80,000 euros en total. Sin embargo, este costo se ha visto como una carga, ya que se culpa a los kinés por los **déficits** del presupuesto de la **Seguridad Social**. Sin este incremento, los kinésithérapeutes sienten que su profesión está siendo arrinconada financieramente.

Béatrice Rodriguez De Castro, presidenta del **Ordre des kinésithérapeutes** del Lot, señala que muchos gabinetes están en crisis. “Desde hace diez años, hemos visto una pérdida del 20 % en nuestro **poder adquisitivo**. Todo sube, excepto las tarifas por nuestras sesiones”, explica. Esto ha llevado a una situación donde también se observa un notable descenso en la cantidad de atención a domicilio, una necesidad creciente dado el **envejecimiento** de la población en ciertas regiones.
Movilización y futuro incierto
Hoy, algunos gabinetes han optado por cerrar sus puertas en signo de protesta. Los que permanecen abiertos muestran su inconformidad a través de insignias que dicen **”Kinés en colère”** en sus blusas, además de colocar carteles en sus instalaciones. La cohesión entre diferentes **profesiones médicas**, incluyendo farmacéuticos, enfermeros y médicos, ha resultado en una gran manifestación en París, donde se exigen cambios significativos y atención por parte del gobierno. La inquietud reina entre los kinésithérapeutes, que están dispuestos a intensificar su **lucha** si no se atienden sus demandas.
A medida que la situación evoluciona, es crucial que tanto el gobierno como los profesionales de la salud encuentren un espacio adecuado para el diálogo y busquen soluciones efectivas que garanticen no solo el bienestar de los kinésithérapeutes, sino también la **calidad** de la atención que reciben los pacientes en Francia. La salud es un tema de todos y requiere de un compromiso solidario para asegurar un sistema sostenible y eficiente.



